Un nuevo encuentro de fútbol infantil se desarrolló este fin de semana en nuestra ciudad. Una jornada donde los protagonistas son nuestros chicos, pero lamentablemente no siempre todos los adultos lo entendemos así.

Adultos, en este caso, los padres, que tenemos la obligación moral de educar a nuestros hijos en valores, en aquellas cosas que no se negocian, que se defienden, que las enseñamos desde el ejemplo cotidiano y que nos acompañarán por siempre en nuestra vida.Valores como la tolerancia, el respeto, la amistad, la responsabilidad, la perseverancia son los que harán posible que nuestros hijos vivan el fútbol infantil, como lo que es: un juego, donde se gana y se pierde, donde alguien conduce y debe ser respetado, donde se festeja el triunfo, y se aprende de la derrota.
Lamentablemente fui testigo del agravio, el insulto, la falta de respeto hacia un profe, por parte de algunos adultos, que deberían ocupar su lugar, dejando que los chicos jueguen, se diviertan, hagan amigos y si necesitan hacer algún planteo importante buscar el modo y el momento adecuado, pero de ninguna manera dar este triste espectáculo.
Mi mayor deseo es entonces que los próximos encuentros de fútbol infantil, sean una fiesta, donde los padres acompañemos desde nuestro lugar, donde nadie nos hagan sentir vergüenza ajena, por el contrario sentir el orgullo de acompañar como corresponde un deporte que hace feliz a nuestros hijos.
Laura Gelitti