Por Ailén Matilla
Cuantas veces o cuanto tiempo hace que escucho quejas, y cuanto hace que me quejo, que cada vez que termina el día me siento aliviada por hoy y tensa por mañana, cuanto hace que me duermo imaginando utopías?
Cuanto tiempo hace que no paramos la pelota y nos preguntamos: ¿Dónde estamos parados? ¿Dónde vamos a parar? ¿Qué nos están haciendo? ¿Qué nos estamos haciendo?
Una vez leí: “los hombres no deben perder su capacidad de diálogo, aún deben coincidir en que no coinciden”.
En el mundo entero se ha perdido la capacidad de dialogar, de unirse, de confrontar ideas sanamente, porque este sistema se ha ocupado de separarnos, de diferenciarnos, de crear bandos, de configurar “versus” y hemos naturalizado algunos males, y nos hemos conformado con lo que hay y dejamos que el miedo nos limite…
No nos ocupemos ahora de las diferencias que nos han vendido con éxito para perpetuar el poder del sistema, no es hora de atender las disidencias que nos han separado del cambio durante tanto tiempo, no importa hoy nuestro color de piel, ni de ojos, tampoco nuestra inclinación política, ni siquiera nuestras posibilidades (e imposibilidades) económicas cuentan hoy, porque nos compete una sola certeza, una certeza neutral y es que estamos indignados, estoy indignada.
Vos, ¿sentís lo mismo? ¿Estás indignado o indignada? Te invito a que te preguntes si vivís dignamente, si todo el mundo tiene un techo bajo su cabeza, si todos podemos acceder a un plato de comida todos los días, si todos gozamos de buena salud… si estás indignado o indignada este sábado 15 de octubre a las 19:30 hs. En la Plaza San Martín de nuestra ciudad, INDIGNATE.