Por Centro NAIM
Uno de los problemas que más inquietan a la sociedad actual, es el relacionado al consumo de drogas en la población cada vez mas joven, planteando a las familias y a la sociedad en general, serias preocupaciones y dudas en torno a qué hacer y cómo actuar frente a éste tema.

La familia, como institución presente en toda sociedad humana, ha sido y es objeto de múltiples transformaciones, tanto en su estructura como en sus formas.
Entendemos por familia un grupo humano de convivencia unido por vínculos afectivos, que cumple funciones de protección, socialización, educación y transformación de valores y modos de vida.
En este sentido, la prevención del consumo de drogas en la familia estará centrada en crear las condiciones que estimulen un proyecto de vida saludable, y disminuyan la posibilidad de que nuestros hijos e hijas, (nuestros jóvenes) consuman drogas.
La prevención de ésta problemática, se hace con la participación y el compromiso de todos; pero los padres, madres, o quienes cumplen este rol en la familia, tienen en esta tarea, una función primordial, por ser los principales responsables de la formación de hijos e hijas.
ALGUNOS FACTORES QUE VUELVEN VULNERABLES A LAS FAMILIAS FRENTE A LAS DROGAS
- La falta de límites. Es importante comprender que el “NO”, protege a nuestros hijos, les da un marco por donde moverse y les enseña a tolerar las frustraciones posibles de la vida sin tener que recurrir a las drogas como intento de afrontar las dificultades.
- La sobreprotección. Contrariamente a lo que comúnmente se cree, lo único que genera la “sobreprotección”, es la “desprotección”. Un hijo sobreprotegido no crece, no se fortalece, y en consecuencia, no aprende a enfrentar los desafíos de la vida adulta. Es allí donde puede aparecer la droga como motivación de huída, es decir, huir de las presiones sociales y escapar de las responsabilidades a través del consumo de drogas.
- La sobre exigencia. En muchas familias el mandato de ser perfectos es un factor que favorece las adicciones como una alternativa para rendir mejor a las exigencias propias y ajenas.
- La descalificación y comparación. Descalificar y comparar, atentan y dañan la autoestima. Un hijo con una escasa autoestima no desarrolla la posibilidad de poner en marcha sus recursos de autoprotección y puede encontrar en el consumo de drogas, un escape, un intento de reparar su sentimiento de ser valioso.
- El uso desmedido de medicamentos, (con frecuencia auto administrados) y alcohol por parte de los padres favorece en los hijos el aprendizaje de un patrón de conducta que aparece como una “alternativa de solución” a los problemas.