Espacios emblemáticos como el ex vivero Pampeano, el Molino Fénix o el Barrio Militar a ser declarados patrimonio histórico y cultura, comunicación entre barrios utilizando la infraestructura del ferrocarril, zona de residencia estudiantil en el barrio Malvinas, utilización de los terrenos baldíos diseminados por la ciudad para la construcción de viviendas sociales, un sistema de ciclovías que una escuela, clubes y lugares públicos, son algunas de las conclusiones a las que arribaron cientos de piquenses que formaron parte de los talleres participativos del Plan Urbano durante un año y medio. El documento final se entregó al Municipio en octubre de 2010, pasó por el Consejo Deliberante y ahora tendrá que ser el Ejecutivo Municipal el que le dé forma normativa y legal para que se comience a pergeñar.

“Nos llamó la atención el importante consenso sobre algunos temas centrales de la problemática de Pico. Se coincidió en el tema de la expansión desmedida de la ciudad, sobre la vivienda pública, la escasez de espacios verdes, la preservación arquitectónica considerado como identidad propia de la ciudad, la falta de superficies para actividades productivas o de servicios”, explicó la arquitecta María Matilla, parte del equipo técnico local del Plan Urbano, que coordinó los talleres participativos.
Uno de los temas recurrentes, fue la remodelación del Parque Delfín Pérez, espacio físico que cambió sustancialmente en los últimos meses. Del resto de los temas, aún está todo por hacer.
Uno de los temas tratados fue la definición de las áreas que tendrían que estar destinadas al sector productivo, de manera tal que no produzcan situaciones conflictivas con los vecinos. También se diseñó la circulación de entrada y salida de mercaderías de la ciudad.
Además, se propuso recuperar el uso del ferrocarril tanto urbano como intraurbano, que las vías que tenemos, que son un soporte que tenemos, sean parte del transporte público de la ciudad, sirviendo para unir Metileo, el sector del Parque Industrial y Zona Franca, los barrios El Molino, Este, Energía y Progreso, Talleres, Carlos Berg, Frank Allan, el nuevo barrio y Speluzzi. “Al margen de ello, se pensó en que los territorios pertenecientes del ferrocarril sean abierto al público como un gran parque central con atravesamiento vehicular y peatonal que vincule mejor la ciudad”, explicó Matilla.
Respecto a la vivienda social, se consensuó la necesidad de definir pautas de tipologías y su ubicación en espacios vacíos de toda la ciudad, sin necesidad de construir en grandes conglomerados alejados, como se está edificando actualmente.
Con los años, el barrio Malvinas se fue transformando en un barrio estudiantil. Por ello mismo, se propuse que se incorpore como un barrio destinado a los estudiantes, lo que significaría que cuente con servicios como wi-fi, que se aporte equipamiento urbano como paradas de colectivos, señalización, iluminación, ciclovías con estaciones de cambio de bicicletas, entre otros aspectos que le dé características propias y diferenciadas.
Cabe recordar que el trabajo se realizó bajo la coordinación del arquitecto Roberto Monteverde, director del Instituto de Gestión de Ciudades y contó con la participación de numerosas instituciones del medio y centenares de piquenses.
“Es un programa a largo plazo para que se tome como herramienta. – sostuvo la arquitecta- Lo importane es que se pongan de acuerdo en algunas cuestiones básicas y sea quien sea el que gestione, respete esas cuestiones que se han consensuado, porque es lo que la ciudad ha querido y manifestado”.