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“Grito de Libertad” avanza en la filmación y en el corazón de quienes se involucraron en la película

Con un trabajo de casi dos años, 38 actores de la zona y más 350 extras, la película “Grito de Libertad” terminará de filmarse en dos o tres meses. Su director: el piquense Jorge “Gringo” Schieda, el camarógrafo: Roberto “Caco” Erosteguy, los actores: gente de General Pico, Trenel, González Moreno, América, Eduardo Castex, de Ingeniero Luiggi, entre otras localidades. Hasta dos familias menonitas se acercaron para actuar.

La pre producción se fue haciendo entre todos, con el aporte de cada uno de los que se acercaba a la filmación. La postproducción se está realizando en nuestra ciudad y el pre estreno para allegados y periodistas se realizará aquí. Para el resto de la comunidad y los pueblos de la región, en diciembre, y el 25 de junio del año próximo en Alcorta, como parte de los festejos del Centenario de Federación Agraria. Pero más allá de la película en sí, los sentimientos que despertó el trabajo en conjunto para recrear un pedazo de nuestra historia, son inenarrables. Hasta personas enfrentadas ideológicamente en la realidad, lagrimearon juntas en la ficción.

“El grito de Alcorta” narra la historia de la primera gran huelga agraria que se dio a partir del 25 de junio de 1912 en la localidad santafesina de Alcorta. A partir de allí, la historia de los colonos, fundamentalmente inmigrantes, y de la producción agrícola, comenzó a cambiar. Pocos meses después se originaba con la misma gente la Federación Agraria Argentina.

El domingo 26 de junio se filmó una de las escenas más difíciles pues se necesitaban 400 extras. Se convocó a la gente y a pesar del intenso frío que hacía, unas 350 personas se arrimaron a una escuela de la zona de Trenel para la filmación de la asamblea que pasó a la historia como “el grito de Alcorta”.

“Hubo gente que mientras estábamos hablando, motivándolos, se le estaban cayendo las lágrimas. Ese era el momento justo para empezar a filmar. –comentó su director- Filmamos los ensayos y el primero salió mejor que la escena en sí, así que es el que va a ir a la película, porque salió natural, bárbaro”.

Relató que la gran mayoría de la gente participó como una forma de rendir un homenaje a sus abuelos o bisabuelos, “tratar de revivir un momento que han vivido, a través de la realidad imaginativa”.

La película cuenta con el apoyo logístico de Federación Agraria Argentina, pero fundamentalmente con el esfuerzo de toda la gente que creyó en el proyecto. “Lo hacemos porque somos una manga de locos y nos gusta hacer esto. –explica Schieda cuando se le consulta sobre como sostienen económicamente la producción de un largometraje- Cada uno pone su coche para ir a filmar, lleva un pedazo de carne para el asado al llegar el mediodía. Hubo gente que se hizo el vestuario, otra que encontró en el baúl de la abuela, la colaboración es espectacular. También la de los dueños de los campos… Federación Agraria que aportó apoyo logístico que significa también plata”.

La escenografía fue muy trabajada. “Se consiguieron elementos de labranza de 120 años de antigüedad, se arreglaron, se pusieron en condiciones… hemos trabajado muchísimo”, comentó el “Gringo”.

“Anécdotas hay un montón. -continúo en su relato- Como por ejemplo la de la abuela Bahierbach que se acercó como extra a la iglesia de Colonia San José, empezó a relatar lo que sus padres, abuelos y ella misma habían vivido y ahí nomás se armó una escena con su relato. Adapatamos una escena que teníamos preparada, agregamos lo que nos contó la abuela, y salió una escena tan natural, tan buena”.

Se apasiona cuando habla de la película, casi tanto como se apasiona cada uno de los actores, o de los extras o de los que simplemente colaboraron de alguna u otra forma. “Todos los que han participado se apasionan con el tema, es que es nuestra raíz”, concluye quien está registrando en la ficción cinematográfica ese pedacito de nuestra historia que, justamente cambió la historia.