En la manifestación que se realizó ayer por la mañana en el hospital Gobernador Centeno se dijo textualmente que “los trabajadores del estado necesitamos ser parte de la democracia de la que, hasta el momento, estamos excluidos”.
La dirigente gremial María Ester Campos leyó el documento donde se argumenta por qué sienten que este sistema político no les ha dado respuesta ni los tiene en cuenta como sujetos de diálogo e incluso comparó el sueldo que tenían los estatales en el ’83 totalmente en blanco con el actual, donde la mayor parte son sumas “en gris y en negro”. También se denunció que es en democracia cuando la tercerización de los servicios avanza por sobre la relación laboral con todos los derechos adquiridos. Además, se reclamó por decisiones totalmente autoritarias de acomodar a amigos en ingresos, jefaturas, adicionales, horas extras y guardias y la persecución que reciben quienes “molestan al funcionario”.
Tras una media hora de aplaudida en el hall de entrada del nosocomio local, Campos leyó el comunicado aprobado por los trabajadores presentes. Dijo textualmente: “a 28 años de democracia estamos fuera… el gobierno decide unilateralmente cuanto debemos ganar, cuando corresponde ajustar los salarios, no nos concede audiencias ni contesta nuestros reclamos, considera que no nos merecemos su atención, cree que no somos sujeto de diálogo, que no nos corresponde opinar y mucho menos reclamar. A nosotros se nos manda y punto”.
Y recordó que en estos 28 años de democracia pasaron seis camadas de diputados provinciales y “no se ha dictado un nuevo estatuto de los agentes de la administración pública, las leyes solo han tenido modificaciones que van en contra de los intereses de los trabajadores y sin consultar a los gremios, no se ha dictado una nueva ley de carrera sanitaria, no se ha tratado el proyecto de reconocimiento de antigüedad de la ley 2343, no se ha tratado el estatuto del trabajador no docente, no se ha aprobado en proyecto de ley de paritaria para acordar con el gobierno un nuevo reordenamiento laboral acorde a un funcionamiento democrático”.
También se habló de que “algunos ingresos son por riguroso acomodo, algunas jefaturas se adjudican a dedo, los compañeros son desplazados cuando ‘molestan al funcionario’, los adicionales, horas extras y guardias son para los elegidos y no por necesidad del servicio, las tareas técnicas se contratan por fuera del estado”, entre otros aspectos de la relación laboral que van en contra de las mismas leyes.