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Vecinos de la ciudad reclaman medidas por las “Fiestas Privadas”



En un comunicado titulado “Fiestas Privadas: Exentas de Control”, enviado hoy a la redacción de Infopico.com, un grupo de vecinos realizó una reflexión sobre la realización en la época estival de las también llamadas “Fiestas Ilegales”, carentes de todo control y que, por realizarse generalmente en casas particulares o quintas, generan diferentes perjuicios a los vecinos que habitan los alrededores del lugar de reunión. Los ciudadanos reclamaron que, entre el sector público y el privado, se concreten acuerdos que permitan resguardar la seguridad de las personas que concurren a esos eventos y respetar los derechos de las personas que viven en las cercanías.  


El texto dice lo siguiente:

“Como todos sabemos el verano es una temporada de altas temperaturas, donde siempre viene bien acompañarla con el placer de poder disfrutar en diferentes maneras; para algunos la recreación diaria en piletas y para otros la recreación nocturna en fiestas al aire libre.

Es aquí el gran tema en cuestión, para muchos vecinos de nuestra ciudad que deben tolerar  el oír música con un gran potencial de sonido, iluminación que irradian sobre los frentes de nuestras viviendas, iluminando como si fuera la avenida de New York o las calles de Paris. O soportar los ruidos de escapes y motores de vehículos que estremecen en nuestras cabezas, disipando con coleadas. Como así también el riego nocturno de nuestros frentes, que son fruto de la eliminación orgánica del alcohol que realizan los participantes de la recreación nocturna.

Sin embargo no solo nos proveen de estos espectáculos, sino que además viene con un bonus track, de basura descartable, como vasos, botellas PET, cajas, cotillón, etc…y demás elementos que por suerte no podemos ver a la luz de nuestro alcance.

Aunque luz últimamente es lo que menos no está faltando en nuestras calles, con estas famosas “fiestas privadas”, es decir mal llamadas por sus oferentes fiestas privadas, pero bien nombradas por sus usuarios en  fiestas clandestinas.

Este código de nocturnidad atrapa a jóvenes menores y adultos en una relación conyugal en la organización y promoción de estas fiestas. En donde su potencial de mercado está identificado por sus estrategias de comunicación, sujetas a las redes sociales quedando exentas de cargas impositivas, costos de impresión y divulgación pública.

Se podría decir que los patrocinadores del evento pasan a ser las rafias y lonetas con bandera de cervecería que casualmente se comportan en cortinas de miradas ajenas, de acuerdo al uso e interés de los organizadores, siendo posibles víctimas de una evidencia comercial.

No nos olvidemos que el mayor lema que acompaña a las fiestas privadas es: “Nada debe estar prohibido”.

Por otra parte su modalidad es esporádica, de acuerdo al éxito comercial, demandas presentes, y por supuesto la improvisación ante la oficialidad de controles municipales. 

El after hour forma parte de la ética de estas organizaciones, en cual el aumento de sonido, el bullicio público, el ingreso masivo, el descenso y ascenso de bebidas alcohólicas por conductores menores de edad, pasan hacer los anfitriones de la diversión clandestina.

Pero algo positivo tiene, estas actividades se adecuan a la inflación económica, que sufrimos día a día, ya que con solo un pago mínimo anticipado de la entrada se obtiene el acceso a la inseguridad física, con un sabor bastante amargo para muchos.

Las responsabilidades es de todos, en forma privada y pública en el que es necesario generar acuerdos que resguarden aspectos relativos a la seguridad de la vida recreativa individual o colectiva en la órbita social, para la armonía y convivencia de vecinos”.