Esta propuesta fue presentado por el diputado provincial Martín Berhongaray (FrePam) en la cámara legislativa pampeana. El santarroseño propuso que los docentes que trabajan en horario nocturno cobren un adicional del 50%.
La propuesta es a través de la modificación del artículo 111º de la Ley Nº 1124, el estatuto de los Trabajadores de la Educación. Alcanzaría a los trabajadores que “deban realizar turnos prolongados, guardias de fin de semana o régimen especial de trabajo durante receso escolar, cuando la modalidad del establecimiento así lo requiera”.
Y agrega: “los trabajadores de la educación que en forma permanente o transitoria presten servicios en el horario comprendido entre las 21 (veintiún) horas de un día y las 6 (seis) horas del día siguiente, percibirán un adicional del 50% calculado sobre el salario habitual. El incremento acordado sólo se computará respecto del tiempo laborado en la franja de horario nocturno indicada”.
Berhongaray sostiene que “de acuerdo a la legislación argentina la jornada de trabajo nocturna es aquella que se desarrolla entre las 21 horas de un día y las 6 horas del día siguiente, no pudiendo exceder de 7 horas diarias la jornada de laboral integralmente nocturna”.
Explica que “toda hora que supere dicho límite deberá considerarse como hora extra y resultar remunerada con un 50 % de recargo si se trata de días comunes y con un 100 % de recargo si se trata de un día sábado después de las 13 hs. o en un día domingo o feriado”.
El legislador dice que “la realidad demuestra que se ha incrementado el funcionamiento de los establecimientos educativos nocturnos. Muchos jóvenes estudiantes que abandonan el sistema educativo a temprana edad para incorporarse al mercado laboral, luego retoman los estudios para culminar su formación en establecimientos de educación nocturna”.
El diputado provincial ubica su proyecto en un un contexto donde los docentes están necesitados de incrementar la carga horaria para mejorar su remuneración, optan por prestar tareas en la franja de horario nocturno comprendido entre las 21 y las 6 horas.
“El trabajo nocturno lleva al docente a invertir su ciclo normal de actividad-descanso, obligándole a ajustar sus funciones al período de actividad nocturna. Suele provocar una alteración de los hábitos alimentarios, en el sueño y en la vida social. En definitiva, altera el ciclo natural del ser humano con consecuencias físicas y psíquicas afectando un conjunto de funciones vitales”, señala
Foto y Fuente: El Diario