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“La noche antes de zarpar nos juntamos todos los pampeanos. Fue como una despedida” dijo Jorge Gaitán



El ARA General Belgrano partió el 17 de abril alrededor de las 10 de la mañana rumbo a Ushuaia en busca de provisiones. Alli iban 26 pampeanos y entre ellos cinco jóvenes de General Pico. Alberto Asmegaray, Abel Novillo, Juan Carlos Chirino, Jorge Gaitán y Carlos Oviedo. “La inexperiencia nos hacía pensar que no podíamos entrar en combate, pero la realidad fue totalmente distinta”. le manifestó, Jorge Gaitán a Infopico.com.


El objetivo de la nota era recordar los días previos al ataque sufrido por el submarino Conqueror. “Todo se desarrolló en un ámbito normal, tranquilo. Es más la noche anterior antes de zarpar, en un casino de suboficiales nos juntamos todos los pampeanos a tomar y comer. Fue como una despedido porque con algunos de ellos no nos volvimos a ver más”, dijo Gaitán. De los 26 pampeanos cinco de ellos perdieron la vida.

“Nosotros no teníamos mucha experiencia y además desconocíamos todo lo referente a la navegación, por lo cual se realizaban muchos simulacros. Zarpamos el 17 de abril a las 10 de la mañana. Fuimos hasta Ushuaia a cargar provisiones y luego rumbo a Malvinas”.

No entró en el relato de lo sucedido  al momento del hundimiento –seguramente lo haremos el próximo 2 de mayo-, pero cuando le pedimos que recordara una imagen o una frase de aquello momento límite narró.

“Lo más duro fueron las 36 horas en las balsas. “fue un situación límite y difícil de soportar. No hubo miedo, ni acto de desesperación, pero muy duro”.

Contó que una de las imágenes que no puede olvidar es cuando estaba a punto de subir a su balsa y observó como los dos buques que acompañaban al Ara General Belgrano se retiraban rápidamente del lugar.”Es una  imagen que la tengo presente todos los días. Me quedé mirándolos y me preguntaba ¿porqué se van?. Ellos tenían miedo de ser atacado también”.

Por  último y con respecto a la frase contó que “me la hizo recordar un compañero de balsa  después de 20 años. El me dijo que mis últimas palabras fueron un 4 de mayo horas antes de que nos socorrieron y después de leer el evangelio. “Señor en tus manos estamos” y luego arrojé el evangelio a mis espaldas”. El milagro de la vida quiso que horas después llegara un barco Argentino y los levantara a unos 100 km de donde había sido hundido el General Belgrano. Nuestro respeto para aquellos que nunca volvieron.