Categorías
Social

5 de cada 30 alumnos del secundario piquense no se llevarían materias

¿Hacia dónde vamos?. La entrega de boletines en los colegios secundarios piquenses, habría comenzado a reflejar lo que la cartera educativa de la provincia muchas veces disimula o condiciona a los directivos de las instituciones en que no se dé a conocer. Esta realidad golpea y resiente el seno familiar. Los estudiantes se llevarían como mínimo tres materias.

“La falta de hábitos de estudio”, las “dificultades en la comprensión lectora”, las “dificultades para adaptarse al nivel medio después de pasar por la educación primaria”, son argumentos han quedado relegados por una definición que se escucha de parte de los mismos chicos como “vengo a la escuela porque me obligan” y por la “desobediencia y el contante desafío”. Estos dos elementos se han transformado en un nuevo conflicto a solucionar en la actividad pedagógica.

Las materias que se han transformado en denominadores comunes varían entres la exactas y las humanas. Matemática, química, historia, geografía, inglés y lengua, son las más comunes y en la que un alto porcentaje se llevarían.

Esto ocurre generalmente en los primeros o segundos años del polimodal, hoy reemplazado por el viejo y querido secundario. La implementación de tutorías, las posibilidades de pasar de año con más materias previas, la mínima exigencia de llegar al 6 (seis) para aprobar, las posibilidades innumerables de recuperatorios en cada una de las áreas, no mejoran, ni merman la cantidad de materias que los adolescentes terminan llevándose a diciembre o marzo.

Los responsables de las casas de estudios superiores pampeanas – las universidades -, subrayan la gran deserción que se presentan en el primer año “cuando los chicos se dan cuenta que tienen que estudiar y estar sentado varias horas frente a los libros se produce una gran crisis”. En todas las facultades pampeanas existe un equipo de seguimiento y de apoyo, que están permanentemente con los alumnos que en reiteradas oportunidades amagan con abandonar la carrera y volverse a sus casas por los fracasos en el área académica y de hábitos para estudiar.

La ausencia de los padres en algunos casos, las exigencias académicas en otros, la falta de un seguimiento por parte de la institución y sobre todo el desinterés por parte de los estudiantes son algunos de los elementos que emergen de esta realidad y que golpea a muchas familias que se ven superadas por esta situación.

¿Hacia dónde vamos? Los padres y docentes no encuentran respuestas y las instituciones educativas sufren un sistema casa vez más permisivo que desemboca en serios conflictos de conductas y fracasos pedagógicos.