En la audiencia de formalización realizada hoy en la Justicia, Leandro Rodríguez fue acusado por los delitos de abuso y portación de armas y resistencia a la autoridad en relación al tiroteo sufrido el lunes pasado por policías y vecinos del barrio El Molino. El joven afirmó que creía que en el Corsa gris polarizado iban dos hombres que desde hace tiempo lo amenazan exhibiendo armas de fuego y nunca se dio cuenta que era la policía. Incluso afirmó que en su fuga pidió a dos vecinos que llamen a la policía porque lo estaban tiroteando.

La acusación de la Fiscalía
La fiscala Ana Laura Ruffini explicó los hechos por los que se acusó al joven. Dijo que el lunes pasado, alrededor de las 18,30 horas, en calles 108 y 25 los policías Orueta, Díaz y Barrionuevo, de la Brigada de Investigaciones ven una moto con dos jóvenes con similares características a las que buscaban los uniformados ya que se los había visto con un arma.
Que ante la orden de detención, los jóvenes hacen caso omiso, uno se baja y les dispara, por lo que la policía repele su accionar. Uno de los acusados continúa en la moto y el otro se da a la fuga corriendo hasta entrar en un garaje, donde es detenido y se le secuestra el arma.
Ante ello pidió la prisión preventiva por 90 días argumentando que podría obstaculizar la investigación ya que aún no se han tomado testimonios a los vecinos y policías.
La versión del acusado
Leandro Rodríguez pidió la palabra y relató los hechos según su vivencia. Dijo que desde hace tiempo viene sufriendo amenazas con arma de fuego de parte de Javier Pérez y su hermano “el Mancha” Pérez.
Que el problema se originó tras la separación de Javier cuando halló a la ex mujer comiendo en la casa de los Rodríguez, en el cumpleaños de su hermanita discapacitada. A partir de allí, según sus palabras, “no lo dejó en paz”.
Y ejemplificó con varias situaciones. Relató que hace más de un mes estaba trabajando en la localidad de Ceballos como planillero en una carrera de galgos y “el Mancha” Pérez irrumpió amenazando con arma de fuego por lo que se debió suspender la competición y él perdió el trabajo.
También relató que una vez debió esconderse en una heladería de calle 9, desde donde las empleadas llamaron a la policía ya que Pérez y el hermano lo estaban amenazando con el arma de fuego.
Respecto a lo ocurrido el lunes, dijo que había salido de trabajar y cuando iba rumbo a la casa vio a “Mancha” Pérez que sacó un arma y le disparó tres veces.
Fue hasta la vivienda de su amigo, donde había escondido un arma y salió con ella y Miskof. A las pocas cuadras se le cruzó un auto Corsa gris con vidrios polarizados, ojó disparos, se cayó de la moto y se dispara el arma accidentalmente.
Miskof huyó en el ciclomotor y él salió corriendo con el arma en la mano. Se le rompió la ojota y continuó buscando refugio, siempre pensando que en el auto estaban los Pérez.
Le pidió a una vecina que llamara a la policía porque le estaban tiroteando y cuando encontró un garaje abierto le pidió al hombre del lugar que le permitiera esconderse y que llamara a la policía.
Ante las preguntas de la fiscala y de la defensora oficial María José Gianinetto, afirmó que no escuchó a la policía identificarse como tal y que solo vio a Orueta a quien desconocía. Incluso dijo que si hubiera visto a Díaz se hubiera dado cuenta que era la policía y no los agresores, ya que lo conocía.
Cuando lo redujeron y esposaron, descubrió entonces al uniformado conocido y pidió perdón por la confusión. Afirmó una y otra vez que no apuntó a la policía, que el disparo fue accidental con la caída, que nunca tuvo problemas con la ley.
Y agregó que trabaja desde hace un año en una importante empresa de la construcción y que estaba estudiando para sacar la última materia del secundario para ingresar en la Policía Federal.
Tras el relato, la defensora oficial solicitó que la prisión preventiva se aplique tan solo por 7 días. Argumentó que no tiene antecedentes, es un muchacho de trabajo, no hay peligro de fuga ni de obstaculización de la investigación y que aún siendo condenado, la pena sería excarcelable.
La decisión de la jueza
La jueza sustituta Paola Loscertales formalizó la investigación bajo la acusación solicitada por la fiscala Ruffini: por abuso de arma, portación de arma y resistencia a la autoridad. Y dictó la prisión preventiva por 45 días por entender que su libertad podría obstaculizar el proceso de investigación