En la tercera jornada de debate oral y a puertas cerradas contra Nancy Aranega y tres hombres por delitos contra la integridad sexual en perjuicio de una jovencita de 16 años, los testigos identificaron a Eduardo Pérez y David Capdevilla como las ex parejas de la mujer, acusados por la víctima de sometimiento sexual. Aranega quedó más comprometida. Algunos testigos retacearon información.
Foto de archivo
La fiscala Ivana Hernández, al finalizar la instancia de debate, explicó que hoy testificaron la directora de la Escuela de Ciegos y Disminuidos Visuales, conocidos, vecinos, familiares y amigos de la víctima y los imputados.
“Lamentablemente a veces uno se encuentra con la etapa del debate en que los testigos no dicen todo lo que saben, lo que ya nos han dicho en la etapa de investigación preparatoria. Cuando llega el momento dicen otra cosa. El testimonio de la directora de la escuela fue contundente”, relató.
En las declaraciones vertidas durante la investigación no se declara bajo juramento, y en el debate sí, por lo que tienen más importancia las palabras frente al tribunal. “Cuestiones que mencionó la víctima las siguen mencionando algunos testigos, sin embargo hubo cuestiones más puntuales que se preguntaron y que no obtuvimos las respuestas que nos habían dado antes. Lamentablemente la gente no se quiere involucrar”, explicó la fiscala.
Mañana pasarán seis testigos, todos profesionales. Algunos son médicos y otros profesionales de la Subsecretaría de Políticas Sociales. Uno de los testigos fundamentales, el padre de la niña, falleció en el transcurso de la investigación.
El punto saliente fue que se logró que algunos de los testigos identificaran a las dos ex parejas de Aranega. “Ahí tenemos el correlato de lo que menciona la víctima en Cámara Gessell, lo que dicen sus hermanos en Cámara Gessell y lo que dijeron los testigos. Coincidieron los apodos con las personas”, afirmó.
Trascendió que Aranega tenía en el año 2001 una condena por lesiones leves agravadas por el vínculo contra su hija, hoy víctima de los abusos sexuales. Durante cinco años, diferentes organismos estatales hicieron un seguimiento asistencial de la chica pero luego se abandonó.
También se conoció que la víctima fue escolarizada desde los once meses de edad, tras descubrirse en Salud Pública que la bebé sufría en estado de abandono. Y fue a la escuela primaria gracias a la incansable labor de las docentes de la Escuela de Ciegos, ya que en su vida la víctima vivió sin contención familiar. El estado estaba en conocimiento de ello a través de diferentes organismos, sin embargo la niña siguió viviendo bajo la tutela de la madre, hoy acusada de promoción y facilitamiento de la prostitución.