El año 2013 será recordado como el año en que la policía puso en jaque a gran parte del país. En Santa Rosa la situación fue más que tensa, en General Pico se actuó con más cordura. Más allá de ello, si de noticias policiales se habla, no se puede dejar de nombrar a los 19 homicidios que hubo en La Pampa durante el año, y las quejas por robos y arrebatos callejeros. Los de motos, encabezando el ranking. Los asaltos violentos, y su relación con las adicciones fueron una preocupación. El lugar más conflictivo: el pub Zeus. El lugar más peligroso: las rutas y calles que se cobraron cien vidas en accidentes viales. El desafío a la sociedad: las picadas en motocicleta.
Nadie duda de que el reclamo salarial de la policía es válido, la forma y el momento es cuestionado. No solo a los uniformados, el estado provincial les paga la mayor parte del sueldo en negro o “gris”. Todos los estatales tienen el mismo problema. Pero cuando el resto ha reclamado, no ha sido precisamente una actitud de unir reclamos la que primó en la fuerza policial. En lugar de ello, parte de la policía se acuarteló en Santa Rosa cuando a nivel nacional era evidente el interés desestabilizador que subyacía al reclamo.
En cuanto a cuestiones policiales a principio de año los arrebatadores estaban a la orden del día. Pasó ese modus operandi delictivo pero los robos y hurtos no mermaron. Hasta hace unos años, las bicicletas eran el blanco preferido, pero este año fueron las motos. Se estima que se roban entre 6 y 10 motocicletas por semana, lo que exige preguntarse qué pasa. ¿Cómo puede venderse en el mercado ilegal semejante cantidad? ¿Tiene Pico la capacidad para comprar tantas motos robadas? Si no es así, ¿dónde van? ¿Son “rateros” comunes o están organizados en red y con otras provincias?
Las adicciones en pibes cada vez más chicos y su relación con el delito fue otra constante a lo largo del año. Gran cantidad de sentencias judiciales por robos y hurtos ordenaban tratamientos en Rumen. Y la detención de “siempre los mismos” fue también una cuestión recurrente. Ante ello, el estado responde colocando cámaras de seguridad. Sin embargo, poca utilidad han demostrado las ha instaladas. Hubo una salidera bancaria, el pasado 30 de noviembre, en la que robaron unos 70 mil pesos a un empresario avícola, pero nada se detectó. Y ningún caso policial de 2013 fue resuelto gracias a las cámaras.
Un fenómeno del ámbito policial que llamó la atención es la gran cantidad de heridos de bala que se negaron a radicar las denuncias correspondientes. Demuestra que un sector de la sociedad vive al margen de la institucionalidad y sus reglas de convivencia. Y el lugar que congregó más conflicto donde suele congregarse parte de esta sociedad fue sin lugar a dudas el pub ubicado en calle 10 entre 113 y 111. Cobró varios heridos y hasta un muerto: Julio Gualpa.
De los 19 homicidios registrados en La Pampa, en General Pico ocurrieron tres: el de Jonhatan Gauna (homicida Claudio Mamonde), Abel Pérez (acusada Romina Ragonese) y Julio Gualpa (acusado Donito Blanco). En Santa Rosa se produjeron seis asesinatos; y el resto en pequeñas localidades: en Parera dos, y en Winifreda, San Martín, General Acha y Miguel Riglos uno en cada lugar. En todos los casos resueltos, el asesino o asesina tenía relación con la víctima. El año 2013 demostró violencia en una comunidad chica como la pampeana. Y no se puede naturalizar esa situación, ni esconder bajo la alfombra.
