“El informe preliminar de la autopsia indicaría que por ahora no existe ningún indicio de muerte violenta”, dijo el juez Marcelo Pagado después que el médico forense, Graciano Masó, le realizara la autopsia a Raúl Domingo Cena (70), productor agropecuario que murió presuntamente de un infarto el pasado domingo 2 de enero.
“Desde lo macroscópico, desde lo que el médico pudo observar y transmitió oralmente, no habría ningún indicio de muerte violente –manifestó el juez-, pero ahora, además del informe escrito, estamos esperando una autorización del juzgado Nacional de derogatoria para poder enviar unas muestras a la morgue judicial donde funciona el cuerpo médico forense del poder judicial de la Nación”. Este trámite demandará tiempo, pero los resultados le darían un corte definitivo a la causa.
Cabe recordar que Raúl Domingo Cena (70), murió presuntamente de un infarto. La aparición de una jeringa en la puerta de una heladera, que al parecer de los familiares no tendría ningún tipo de vinculación con su enfermedad, habría generado muchas dudas en ellos por lo cual el caso terminó en una denuncia penal, en el secuestro del féretro y en una autopsia al cadáver.
Posterior a la denuncia por muerte dudosa por parte de los familiares se habría agregado un testamento que dejó, Domingo Cena, de un campo de 300 hectáreas a los tres hijos de una mujer que lo cuidaba y que sería 30 años menor que él.
Uno de los puntos salientes del caso y que habría llamado la atención de propios y extraños es que el testamento que habría sido encontrado por los familiares en uno de los cajones de la mesa de luz del dormitorio de Domingo Cena, se realizó hace un año, en el mes de enero de 2009 en una escribanía piquense y estaría a nombre de los tres hijos de la mujer que lo habría estado cuidando en el último tiempo.
Al parecer en el testamento estarían el campo ubicado en la zona de Trenel de unas 300 hectáreas y una casa en la localidad de Trenel. Se estima que el valor de los inmuebles se podría ser de unos 2 millones de pesos.