José Faunde, de 56 años de edad, el bombero que el domingo pasado cayó en un pozo mientras apagaban un importante incendio de pastizales en calle 305 entre 306 y 308, deberá permanecer un mes en reposo a causa de las graves heridas que sufrió en la zona de los pulmones.

Si bien en principio el accidente parecía no haber provocado consecuencias importantes, la tomografía computada reveló serios golpes en los pulmones que le provocan fuertes dolores y obligó a
El bombero voluntario debió pedir un mes de licencia en su trabajo en el sector privado, lo que obviamente podría acarrearle complicaciones. “Pero tengo el apoyo de la familia y de mis compañeros bomberos, que es lo más importante”, afimó.
José Faunde hace casi 30 años que es bombero voluntario. “Bomberos me ha dado muchas cosas. Si volviera a nacer volvería a ser bombero.”, dijo con orgullo.
El accidente ocurrió cerca de las 23 horas, en un lugar totalmente oscuro. “Iba caminando y me quedé sin piso, no sé con qué golpeé. Uno no busca un accidente, sale cuando tiene que salir pero uno eligió esto y no me arrepiento.”, dijo.
En su larga trayectoria al servicio de la comunidad ha tenido varios accidentes, uno de los cuales provocó una fractura en una rodillo que obligó que lleve de por vida un clavo para poder caminar normalmente.
Reconoció que hay gente en la comunidad que no reconoce el trabajo que realizan los bomberos. “Uno deja la familia atrás, sus momentos de tranquilidad, su trabajo, su propia seguridad y no somos reconocidos”, se lamentó.
Y concluyó diciendo que “bomberos se lleva en el corazón, es una cosa que no se puede explicar, es una pasión y con eso vivimos”.