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Diario de viaje rumbo a Machu Pichu (6)



Partimos de Oruro hacia La Paz y de allí a Copacabana. Empezamos el día con la misma sensación de ayer, la del dolor  ante tantas mujeres y hombres postergados. Pero llegando al lago Titicaca y a Copacabana, la sensación cambió. La belleza del lago más alto del mundo y de una ciudad cosmopolita en su turismo, nos relajaron y nos hicieron sentir muy bien.

Vista del lago desde el balcón de un económico hostel
Vista del lago desde el balcón de un económico hostel

El camino de Oruro a La Paz tiene la misma belleza de la región. Altísimas montañas, algunas con picos nevados, verdes valles, curvas y más curvas… la mayor parte del trayecto a más de 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar.

Pero semejante belleza contrasta con la cantidad de niñitos que en las curvas y paradas obligatorias piden “un bolivianito para el pan”.

Y la cantidad de cruces con nombres y fechas, llenas de flores coloridas a la vera del camino. Preguntamos qué significaban. Nos respondieron que en esos lugares estaban enterradas las personas que habían perdido su vida al caerse de algún vehículo o en algún choque.

Íbamos en silencio ante la inmensidad del paisaje, y ante la profundidad del dolor de parte de nuestra América. Atravesar por la periferia de La Paz con un tráfico complicado y gente viviendo en las calles había profundizado el sentimiento.

Pero al llegar al lago Titicaca el sentimiento cambió. Es un lugar increíblemente bello. Nuestra primera experiencia con él fue el atravesarlo en ferry y sentir las olas muy cerca.

Ya de nuevo en tierra, bordeamos el lago durante una hora, el paisaje se hizo cada vez más verde y las terrazas de cultivos, una constante.

Empezamos a ver vehículos ornamentados con guirnaldas, flores, sombreritos y cocardas multicolores. Ante el primero que vimos pensamos que se trataba de un casamiento, pero ya al décimo, la hipótesis no cerraba.

Después averiguamos. En Bolivia, quienes compran un vehículo nuevo cumplen el ritual de bendición en el santuario de Copacabana. Llegan hasta allí con toda la familia y el vehículo engalanado. Compran una sidra, la desparraman por toda la carrocería y luego continúa el trabajo del sacerdote.

Mientras bendice con agua bendita cada parte del vehículo, las mujeres van tirando papelitos y pétalos. Después se sacan una foto todos juntos: el vehículo, la familia, el “padrecito” y el colorido de flores, guirnaldas y demás.

Tras curvas y más curvas apareció Copacabana, imponente recostada sobre el lago Titicaca en una bahía que fue un lugar sagrado para los incas.

Es una ciudad donde arriban peregrinos que van al santuario y turistas de todas partes del mundo. Se pueden escuchar un sinfín de idiomas mientras se pasea por una calle.

Viajeros de todas partes llegan al lugar, no solo por la belleza del inmenso lago de unos 3845 km cuadrados, sino también por su cercanía con la Isla del Sol, un lugar sagrado para la cultura Tiwanaku e Inca.

Se ve todo tipo de vestimenta, de rasgos físicos, de expresiones culturales, aunque los jóvenes predominan.

El santuario alberga la estatua de una virgen tallada por un descendiente de Incas en 1582. Como tantas cosas en este maravilloso país, la imagen pequeña y sencilla de la virgen, se pierde en la inmensidad del altar totalmente recubierto en oro y repujado en estilo barroco. Y otra vez el sincretismo religioso se ve en el arte sacro del lugar.

Ver el atardecer en la orilla del lago, caminar por las callecitas atiborradas de expresiones culturales del lugar, compartir con otros viajeros, comer las truchas que crían en el lugar… es una relajada parada en este viaje. Mañana iremos a ese lugar tan místico como es la Isla del Sol. Y por supuesto, les contaremos.

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Mercado en la vera de las calles periféricas de La Paz
Mercado en la vera de las calles periféricas de La Paz

Santuario de la Virgen de la Candelaria o Copacabana
Santuario de la Virgen de la Candelaria o Copacabana

Niñitos piden a los turistas en cada curva o parada obligatoria
Niñitos piden a los turistas en cada curva o parada obligatoria

Cuando se compra un vehículo nuevo se lo lleva a bendecir al santuario
Cuando se compra un vehículo nuevo se lo lleva a bendecir al santuario