Ingresó al edificio escolar, sonó la alarma, comenzó a romper vidrios por doquier, lastimarse y perder sangre, pero aún así tuvo tiempo de dejar un mensaje en un pizarrón. Solo el alcohol en la sangre puede explicar lo que sucedió anoche alrededor de las 7 horas en el edificio de AMOC donde funciona el colegio Los Caldenes en calle 19 entre Avenida San Martín y calle 16. El protagonista, un joven de 20 años de edad deberá afrontar una causa por robo en grado de tentativa cuando se le pase el estado de ebriedad.
El edificio que pertenece a la Asociación Mutual de la UOCRA y está alquilado al Colegio Los Caldenes cuenta con alarma monitoreada. Fue gracias a ella que el joven en estado de ebriedad no terminó provocando más destrozos y con secuelas en su cuerpo.
Rompió una de las puertas de ingreso y el ventanal aledaño, y ya adentro del edificio continuó rompiendo cuando vidrio halló hasta llegar a un aula donde dejó el mensaje.
En el lugar del hecho hay numerosas manchas de sangre en paredes, puertas y pisos. La policía acudió alertada por la empresa de alarmas y demoró al joven, oriundo de Arata. Ahora deberá afrontar una causa penal por “robo en grado de tentativa”. Y probablemente lo obligarán a pagar la cuantiosa suma de dinero que se desembolsará para cambiar los vidrios. Una copas de más y…