Durante este mes de agosto se produjo un suceso que contribuye a describir la gestión municipal…
El proyecto de agentes de la Guardia Civil se abortó. No hay presupuesto. Cuarenta y cinco muchachos quedaron en la calle. Se los había entrenado durante varios meses en distintas disciplinas; el criterio de selección que siguieron las psicólogas involucradas fue impecable, realmente supieron elegir un personal de elite. Lo digo con conocimiento de causa porque los entrené durante dos meses y medio. Cuarenta y cinco esperanzas quedaron truncadas.
Recientemente en un artículo del diario La Reforma, se ha dicho que la comuna debía hacerse cargo de las dos terceras partes del presupuesto y que el resto vendría vía Nación. Las autoridades locales evaluaron que no estaban en condiciones, ¿cómo?, ¿recién ahora? También, dice La Reforma, se rumoreó que la provincia nunca apoyó del todo esta iniciativa.
Hay un dicho que dice que cuando dos elefantes se pelean las únicas perjudicadas son las hormigas. Se dijo que podían trabajar como seguridad en boliches bailables, fiestas privadas, etc. Y se me ha dicho, entre bambalinas, que gracias al entrenamiento recibido los integrantes de ese grupo podrán reinsertarse laboralmente y de inmediato en empresas y comercios”. Parece un chiste, ¿verdad? Empecemos por el hecho de que en esta ciudad no hay empresas, apenas un ignoto parque industrial, por llamarlo de alguna manera, y luego están los comercios, en donde el comerciante promedio cada vez tiene menos empleados atendiendo y cada vez más parientes tras el mostrador.
¿En qué quieren que se conviertan estos jóvenes?, ¿en vulgares patovicas? Ellos fueron preparados para ayudar a elevar la calidad del nivel de urbanidad de nuestra población, no para ser matones. Además, aunque hubiera empresas, una, dos, tres, ¿qué? ¿van a ir los cuarenta y cinco? No hay presupuesto y hay exceso de personal. Si hay exceso de personal, ¿por qué iniciaron ese proyecto?, ¿para qué generar falsas expectativas, no solamente para estos muchachos sino también para toda la población? Evidentemente, los responsables del municipio no saben planificar.
Una regla básica (pero muy básica, me da hasta vergüenza ajena tener que decirla) dentro del planeamiento estratégico organizacional (hace veintidós años que entreno líderes en toda Iberoamérica al respecto) es la de considerar los futuribles, o técnica de la prospectiva, creada por el filósofo y sociólogo francés Gastón Berger. Allí se enseñan los métodos para predecir un conjunto de variables posibles y qué hacer al respecto si llegan a suceder. ¿Qué pasa, señores del municipio?, ¿recién se quedaron sin plata antes de ayer? Aquí se ve que no previeron nada; “lo hacemos, y si después no hay guita, los rajamos”. Las personas, los ciudadanos todos, no somos objetos de manipulación, material descartable.
No hay presupuesto y hay exceso de personal. Me ha tocado interactuar, por diversos motivos, con distintas áreas del Municipio; reuniones con directivos o actividades concretas en todos los casos… Pero, bueno: con contar una sola anécdota basta: Me citaron para una entrevista a tal hora, me atendieron cuarenta minutos después (como si el tiempo de uno no valiera), pero en aquel caso diré que sí valió, fue productivo, porque durante ese tiempo, en apariencia muerto, escuche el diálogo de la oficina de al lado. Durante esos cuarenta minutos dos empleados trataban de asesorar a un tercero sobre cuál era la mejor manera de llegar al Tigre, si te bajás en Lujan o seguís hasta Retiro. Al fin me hicieron pasar. Cuando salí de mi entrevista, después de media hora, los empleados seguían con el mismo tema. Me fui de allí preguntándome ¿cuándo trabajan? Ahí había tres sueldos.
Los parámetros que sigue la dirigencia municipal miran solamente cantidad. Hay exceso de personal. ¿Y quién los acumuló? Las distintas y sucesivas gestiones (después, como siempre, cada uno le tira la pelota al otro). El criterio de la dirigencia tendría que ser de calidad y no de cantidad. Hay que “cualificar”. La biblioteca del Centro Cultural Maracó no tiene bibliotecario; se jubiló y no lo van a reponer, no hay presupuesto. Parece un chiste nacional: la biblioteca pública más importante de la ciudad no tiene bibliotecario. Es una falta de respeto a la ciudadanía, o no tienen la menor idea de lo que es administrar científicamente una biblioteca, si total los libros están ahí y no se van a escapar. Aquellos tres empleados que trataban de descifrar el galimatías de cuál es la mejor manera para llegar al Tigre, tampoco se van a escapar, están muy cómodos. Ahí hay tres sueldos ¿ya lo dije?, perdón estoy desmemoriado.
Se supone que una gestión gubernamental debe promover y desarrollar las fuentes de trabajo, me refiero a las genuinas, diría Durkheim, a las que son útiles de verdad, pero aquí se hace todo lo contrario, se bloquea el acceso al trabajo de los que pueden sumar con sus capacidades y se conserva al “ñoqui”. Esta gestión, que por supuesto lo involucra al intendente anterior, son como soldados monjes templarios. Aquéllos cuidaban el templo del Grial; éstos, en cambio, una caja cerrada que tiene plata adentro.
Me pregunto ¿es más importante una caja que las personas? Hay gente muy valiosa que está totalmente desaprovechada, incluso entre muchos empleados municipales, pero no se cualifica. Se me ha dicho “cada cual está bien en lo que hace”, y respondo: pero a diferentes calidades como recurso humano, diferente el impacto para el bien de toda la comunidad. Alguien tiene que servir el café en la Municipalidad, y no es por desmerecer, está muy bien, y allí está y cobra su sueldo como corresponde, pero no es el mismo impacto que hubiera provocado un guardia civil haciendo “docencia urbana”, y no solamente reportando ilícitos (al menos cuando me tocó entrenarlos a mí lo hice con ese criterio, el de infundirles la aplicación de docencia urbana).
Para terminar, quiero decir que lo más paradójico de todo esto, es que los integrantes de la actual gestión municipal son, sin excepción, y me consta, de una honestidad intachable. Ése no es el problema. El problema está en el enfoque. Conmigo hicieron ejercicios de “pensamiento lateral”, ¿se los olvidaron?
Lic. Jorge Rodríguez Mares, desempleado.
P.D. Creo que la mejor manera de llegar al Tigre es bajando en Retiro, porque te tomás el Mitre y en cincuenta minutos estás.