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El comerciante local, Marcelo Estapé, sufrió anoche un asalto en el cual terminó siendo un rehén de por lo menos cuatro delincuentes

El Juez que interviene en la causa, Horacio Tolosa, responsable del juzgado Nª 1 de esta ciudad relató a Infopico.com lo sucedido al conocido comerciante piquense que se dedica a la venta de elementos agrícolas y también a la compra de cueros e insumos relacionados al campo. En total le robaron 5 mil dólares, 4 mil pesos y cheques.

“Cerca de las 21:15 de anoche, Marcelo Estapé se encontraba con su señora, en el comedor de su vivienda, cuando ingresan unas personas preguntándole a viva voz por un dinero que supuestamente esta gente venía a buscar relacionado con la venta de un implemento agrícola. Estapé les comenta que no lo tenía y que no estaba acostumbrado a tener ese tipo de dinero ya que ese tipo de transacciones las realiza por transferencia o depósito bancario, por lo cual le ofreció lo que tenía en su casa que eran 5 mil dólares en un jarrón y 4 mil pesos en efectivo”. Además los delincuentes se habrían llevado tarjetas de crédito y una cartera de la señora con cheques.

Con respecto a las características de los delincuentes y de acuerdo al testimonio de las víctimas y datos que surgen de los primeros pasos de la investigación habrían usado distorsionador de voz, todos usaban guantes y uno de ellos tendría tonada porteña y dos con tonada norteña.

En todo momento “le decían que lo iban a matar y que le entregaran todo el dinero que ellos solicitaban. Supuestamente como se dice en la jerga delictiva es como que habían recepcionado un mal dato y estaban buscando algo que no existía”. Una de las cosas que habría llamado la atención es que los datos eran muy precisos sabiendo la identidad de hijos y los nombres, “es decir conocedores de la situación”.

“Posteriormente –siguió explicando Tolosa -, lo reducen y lo llevan del inmueble cargándolo en la parte posterior de un automóvil, Renault Clío, y lo trasladan a la arboleda de Dorila. En ese lugar lo vuelven a sujetar con alambre, con los cordones de sus zapatillas y con una varilla. Todas estas acciones iban acompañadas siempre con actitudes intimidatorias”.

El juez siguió relatando que “Estapé permaneció en ese lugar bajo amenazas, atemorizado. Los delincuentes a través de comunicaciones telefónicas llaman a otro vehículo que los va a retirar. Esta gente se retira y le dice que aguarde unos instantes que a unos metros le dejaban el auto. Después de unos 20 minutos Estapé logra desatarse y con su auto vuelve a su domicilio donde pone en conocimiento a las autoridades policiales”.