Se llama Romina, tiene 24 años y cuatro pequeños hijos. Vive en e un garage con piso de tierra, techo con agujeros, sin baño ni agua ni calefacción. Pide materiales de construcción para edificar una pieza donde vivir dignamente. Solo tiene la asignación universal por hijo y dos bolsones de mercadería por mes para sobrevivir.
Vive en la mitad de un garage, dividido con una lona negra. De un lado, estacionado un auto, del otro la “cocina” y el “dormitorio” donde vive con sus cuatro hijos menores, el mayor de ellos de 7 años y el menor, un bebé de un año.El garage se lo presta su hermano, propietario de la casa de barrio ubicada en calle 537 bis N° 177, entre 502 y 504 (garage de puerta blanca sin revocar)
Es su mismo familiar quien se ofrece construir una pequeña vivienda en el patio, pero no cuenta con los materiales de construcción para concretarla. Romina acudió varias veces a la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad, pero solo obtuvo negativas a su pedido. Desde el Servicio Social de Base se le entregan dos bolsas de mercadería mensual y cobra la asignación universal por hijo, ese es el único ingreso de la familia para sobrevivir. El padre de los niños se desentendió de su responsabilidad y la joven dedica sus energías a criar a los cuatro pequeños y en situación desesperante