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“Tenemos la conciencia tranquila”, afirmó Jorge García, uno de los cajeros despedidos de Corpico



Ratificó que solo hacía algún favor a vecinos o familiares pagándoles con débito a su cuenta las facturas de la luz, que eran montos insignificativos y que sus superiores estaban al tanto de esa maniobra desde hacía tiempo. “Voy a hacer juicio porque esto me afectó mucho, me dejaron en la calle con cuentas que pagar…”, confirmó.

Afirmó que los directivos de Corpico “salieron a decir que ellos están para defender los intereses del pueblo y que nosotros hacíamos tramoyas con las tarjetas y nos quedábamos con plata de la gente y eso es todo mentira. Lo único que hice fue pagar la luz de gauchada con mi débito y después cobrar ese dinero a quien me lo había pedido, ¿qué problema hay en eso? Todo el barrio, los parientes me pedían la gauchada y yo para ahorrarme el trabajo de ir a sacar plata del cajero, usaba el débito. Pero ni en broma miraba el 5 % (que el banco devuelve a quien usa débito) ni nada por el estilo”.

Respecto a la falta de correlación entre los débitos realizados y alguna factura que hubiere ingresado ese día, García afirmó que “el día que fueron a hacer la auditoría externa, había recibido un mensaje de un tío mío que tiene radio pidiéndome que le arreglara lo que debía de luz y después me arreglaba. Yo en ese momento tenía el dinero  y además le pagaba la luz a mi vieja, la suma de los cuatro medidores era de 1497 pesos, yo a las 6 de la mañana cuando paso la tarjeta pero no tenía fondo, a las 10;30 horas vuelvo a pasarla y tenía 1500 pesos, así que hice el pago y dejé el ticket en el cajón. Si hubiese querido hacer una tramoya, anulaba todo… Y les expliqué que esos 1.500 eran para pagar tal y tal factura… no ´sé que mal hay en eso.”

Cuando se le consultó sobre los montos pagados con débito, afirmó que “tenía plata una sola vez al mes y me debitaban todo.  Y tengo un sueldo de empleado de comercio, así que no era mucho lo que pasábamos por la caja. Era poco y era de mi dinero. Que busquen los extractos… era una sola vez por mes cuando tenía dinero, en esto yo no sacaba beneficio.”

Y agregó que sus dos jefes, el encargado de caja y el tesorero,  “sabían bien” lo que se hacía. “Lo que pasa es que tienen que cortar por lo de más abajo, y ¿a quién agarran? A los tres cajeros. Los cupones pasaban, y ¿nunca los habían visto?”. Y respecto al incumplimiento del reglamento interno de funcionamiento de cajas, aseveró “si lo hay debe tener más de diez años, no me acuerdo de haber visto ninguno. Y si hubiese estado y lo hubiese visto, lo iba a cumplir, si lo que menos quería es hacerle perjuicio a la cooperativa. Por mi cabeza, nunca pasó esto”.

Sostuvo que la verdadera causa de su despido era “que los tenía medio cansados.  Le reprochaba lo que no iba. Y todo por nota. Les pedía aumento de quebranto de caja, porque hace más de diez años que teníamos 150 pesos por si nos faltaba, pero eso ya es un monto que no da. Y teníamos un error y te tocan el bolsillo, nunca tuvimos el apoyo de nadie. Siempre nos descontaban a los cajeros. Ahora, si sobraba plata, se lo quedaba Corpico. Un mes tuvo 800 pesos que sobró un lunes y 600 pesos un miércoles, y se los quedaron, pero si a mí me faltaban 200 me lo descontaban a fin de mes.”

Incluso, afirmó que hasta hace un año, algunos consejeros en lugar de depositar el cheque no a la orden con que cobraban, pasaban por la caja y lo cobraban. “Después atrás lo arreglaban, y se ahorraban de ir al cajero”.

Cuando se le consultó si su despido puede tener relación con las próximas elecciones, negó rotundamente la posibilidad, pero explicó que se había postulado como delegado gremial del CEC.  “Ojalá haya otra lista en las elecciones, porque estos se creen que son empresarios, pero son comerciantes con plata de otro, con la de los asociados… creo que tiene que haber un cambio. A tal punto se creen que son los dueños de la cooperativa  que al sereno le dijeron que si aparecíamos los tres cajeros no nos permitieran entrar.”

Y no ahorró calificativos sobre los dirigentes del gremio al que pertenece, el CEC. “Apoyo tuvimos de una persona que es la que siempre pone la cara, Luis (Carosio) es el único que se pone los pantalones, si hubiese sido otro… ”