Guillermo Soloppi, después de la batalla con el platense, Sergio Estrela, quién se quedó con el título Latino por la CMB en la categoría gallo, fue trasladado al hospital, debido a dura pelea y porque había quedado muy golpeado. Allí con el ojo izquierdo prácticamente cerrado, la boca morada por un corte y el cuerpo dolorido por los golpes, médicos y enfermeras le dieron el calor que hasta antes de la pelea le habían proporcionado los “circunstanciales amigos”. Nadie de la organización lo acompañó. Quizás estaban descorchando el champagne con el nuevo campeón. No solo en las películas se ve, también en la vida real.
Las victorias siempre son compartidas, las derrotas se asumen en la soledad. Quizás lo hemos visto muchas veces en películas, principalmente en el mundo del boxeo. El perdedor, baja la cabeza, abraza a su oponente y recone con dignidad, su superioridad. Posteriormente se queda solo o solamente con aquellos que lo quieren de verdad y que suele cerrarse solamente en los seres queridos, la familia. Los demás siempre o en su mayoría, da un paso de alejamiento.