Luego del trágico fallecimiento del Concejal Osvaldo Hugo Duran y, justamente por esta decisión tan drástica de quitarse la vida, comenzaron a tejerse distintas hipótesis y también rumores tratando de explicar algo que tal vez racionalmente no se logre.
A partir de conocerse la noticia del fallecimiento del edil, también comenzaron las investigaciones tratando se saber el ¿porqué? Y, mas allá o mas acá de los detalles que unos u otros pudieran haber llegado a establecer, de los hechos se desprenden dos cuestiones que necesariamente deben debatirse, no tal vez en el ámbito público, pero si en cuanto los pequeños círculos de opinión que se establecen en la comunidad, llámese café, oficina, trabajo, amigos, familia.
La cuestión principal por un lado es preguntarse si uno realmente conoce a las personas que entre todos elegimos para que nos representen o nos gobiernen; si las conocíamos o nos sorprende lo que cambian con el ejercicio del poder.
Por otro lado, y este ya es mas nuestro lado, es decir, desde los comunicadores sociales, el cuestionamiento es: ¿Cómo hacer para informar este tipo de hechos sin que se tilde al mensajero de amarillismo o de que solamente se busca un rédito comercial o de rating?.
Cuando se produce el fallecimiento de Duran, se iniciaron dos investigaciones si se quiere: primero la oficial, es decir policial y judicial; por otra parte desde los medios también se inicia una investigación pero con matices muy diferentes. A la justicia le interesa saber si se cometió un crimen o no y, en este caso habría coincidencia que Duran se quitó la vida por propia decisión. Esta confirmación se obtiene por medio de pericias, autopsia y demás que cierra definitivamente lo que se busca desde lo oficial, se cierra la causa.
Desde el lado de la investigación periodística la meta es otra, no solamente saber lo que oficialmente se confirme, sino ir más allá, procurar conocer ¿porqué? Duran tomo esa decisión, sobre todo debido a que el fallecido era una persona pública y con muchos años dentro de organismos con poder de decisión política, un poder que la misma comunidad puso en sus manos.
Tratando de explicar ese ¿porqué?, se supo que su decisión podría tener relación con la sustanciación de una causa penal que se tramita en los tribunales de nuestra ciudad. Esta causa se lleva adelante por el supuesto de violación en la que la víctima es una nena de 11 años de edad y que tiene sospechados y detenidos a su madre biológica y a su padrastro. Esta causa fue iniciada hace unos diez días y, el viernes 8 del actual se habría practicado la denominada “camara gesell” que es un formato especial que se le da a la recepción de declaraciones a menores de edad. En esta declaración estuvieron presentes una psicóloga, el abogado defensor de la madre, el defensor del padrastro y autoridades judiciales y, en esa ocasión la menor habría relatado detalles incriminatorios hacia la figura de su padrastro en lo atinente a la violación. Además, cuando a la menor se le preguntó si le había pasado algo similar con alguna otra persona, la menor habría dado el nombre del fallecido edil y narrado algunos detalles, circunstancias que habrían quedado asentadas legalmente tanto por escrito como la grabación que se hace de las declaraciones. Esta circunstancia obligaría a la apertura de otro expediente judicial por separado de la causa que se menciona, buscando establecer que implicancias podría tener el fallecido con los dichos de la menor.
Esta circunstancia, de alguna manera la conoció Hugo Duran y el mismo viernes entrevistó a un profesional en la materia que le habría contestado que no podía defenderlo porque ya era parte de esa causa, pero le indicó que debía esperar la citación a comparecer ante la justicia y, Duran habría averiguado al respecto, enterándose que en el transcurso de esta semana sería llamado a comparecer y ser investigado por los dichos de la menor.
¿El temor a la exposición pública por ser protagonista de una investigación por un delito que la propia sociedad deplora puede ser la razón de decidir quitarse la vida?, la dificultad para poder explicar ¿Cuál fue la relación que tuvo con la menor o su familia?, ¿en que contexto pudo haber estado solo con dicha menor para que ella manifieste detalles de algún tipo de contactos que solo se podría tener con cierta intimidad? o la complicación para responder a la pregunta de ¿Cómo puede relacionarse un Concejal, que regla normas de conducta, con una familia en la que el padrastro de la menor es sospechado de violación y la madre de saber que eso estaba ocurriendo?
Tal vez el no poder explicar estas cuestiones sea la razón que lo llevó a quitarse la vida, tal vez si, tal vez no, es una pregunta que ya no encontrará respuesta. Tampoco encontraremos respuesta desde lo judicial, primero porque la causa para con Duran no se inició y segundo porque no tiene objeto iniciar una causa para procurar la condena cuando a quien se quiere investigar ya ha fallecido y, mas allá de eso, el delito que se investiga es de índole privada, es decir que el común de la sociedad no tiene acceso a conocer detalladamente que es lo que sucedió.
El debate se hace necesario. Si es que existe una justicia divina, Duran ya estará dando las explicaciones o las respuestas que no quiso o no supo darle a los hombres, queda en el lector reflexionar si la decisión de quitarse la vida no es ya una respuesta en si a estos interrogantes.
Cuesta creer que sus pares en el Concejo o a los niveles de dirigencia en que el se movía puedan desconocer este tema, mas aún sabiendo que muchos puestos políticos dependen de tener toda la información habida y por haber. Queda a la sociedad en su conjunto preguntarse si realmente conocemos a quienes elegimos, a quienes aplaudimos en los actos, a quienes en definitiva, entregamos nuestro voto de confianza.