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Hernán Carracedo y la cumbre del Everest



En un lugar también muy caro a sus sentimientos, el auditorio de la Escuela Normal Mixta Provincia de San Luís, Hernán Cariacedo se prestó amablemente a dar detalles de su escalada épica. Ante toda la prensa local y el alumnado explicó como fue la concreción de este logró que lo convierte en el primer pampeano en concretar esta hazaña.

Previamente la Directora del Colegio le hizo entrega de un presente por parte de la Escuela, lo felicitó afectuosamente, y recordó que llegó a la cumbre con el pañuelo azul que identifica los campamentos del Normal, lo que fue calurosamente aplaudido.

Luego y ya explicando lo vivido, con calidez fue explicando en detalle esta aventura, de la que rescatamos algunos párrafos:

“Yo voy” fue el slogan que utilizaron cuando la idea se comenzó a gestar, y a partir de eso se motorizó todo el andamiaje, en agosto septiembre de 2011. Allí empezó el entrenamiento, la búsqueda de equipos, de fondos para el viaje y todo lo necesario. Esto fue unos diez meses antes de la fecha de la partida…”

“…Fue mas duro de lo que imaginaba y yo lo imaginaba duro…” cuenta, hubo mas cosas desconocidas que en otras montañas, además la vida en el campamento base sobre un glaciar, en carpas. De ahí para arriba era mucho desconocido y además la cantidad de días. Hicimos cumbre en el día 55 de la expedición, mas cinco para bajar, es decir que fue 60 a 70 días…”

“…el día de la cumbre había vientos muy fuertes y temperaturas de 40 grados bajo cero…”

“…el proceso es largo, son dos meses de aclimatarse y la cuestión psicológica es muy importante. Cada vez que nos movíamos era algo distinto, eran distancias muy largas, hasta llegar a 7.400 sin la asistencia de oxígeno, se ponía bastante raro el aire…”

“…dos días que nosotros empezáramos a ir para arriba hubo un montón de muertes en la ruta que íbamos a utilizar nosotros. Por agotamiento extremo, por ceguera de la nieve, que se quedaban sin poder avanzar y terminaron falleciendo. Estar escuchando por la radio que estaba quedando el tendal hacía replantear varias cosas. En algunos casos me tocó ver los cuerpos que habían quedado ahí. Fue algo nuevo y que pensé lo iba a llevar de una manera mas sencilla, pero no esta bueno pasar por al lado de gente que había ido con las mismas expectativas que uno y había estado conviviendo en el campamento…”

“…había que mantener siempre el foco en lo que uno había ido a hacer, parece fácil decirlo, pero en el momento te dan ganas de volverte. La tranquilidad que teníamos era que sabíamos que eran errores que los estaban cometiendo las personas que no volvieron. Hay una cuota de suerte pero es mucho mas chica que lo que uno imagina, es mas por imprudencias que se comenten que por mala suerte, casos puntuales como la ceguera de la nieve es algo que se puede evitar si uno presta atención a estos detalles, o el agotamiento extremo. Uno lo que siempre va teniendo en cuenta es cuanta nafta le queda en el tanque, si uno se la gasta toda subiendo y después quedan cuatro horas de bajada todavía y cansancio extremo, no va a tener energías para hacerlo…”

¿Volverías?

“…por ahora la respuesta es que no, que no lo hago más. No sé, pero todavía tengo el equipo sucio, después cuando vas acomodando las ganas van apareciendo de vuelta; no se si una expedición tan larga. Pasa que estas expediciones obligan a tener una cabeza muy fuerte, porque sino es mas lo que se sufre que lo que se disfruta y eso no es el plan de nadie. Lo mas duro de todo son los dos meses en un lugar que no es confortable, una expedición muy larga. Nunca había hecho algo tan largo…”

“…el Everest es de las pocas montañas en que te pòdes comunicar con ta familia a través de Internet, pero son dos meses…”

La motivación
“…no tengo una explicación, mis compañeros lo describían como el que no puede dejar de fumar. No sé si es ese extremo. Pero cuando me dicen que salí en las fotos y los videos que no tuve en mi vida, es lo más cercano a una explicación que encuentro…”

“uno aprende más cuando no llega que cuando llega. Lo que pasa en estos casos uno queda teñido de lo que fue un éxito, pero por ahí los balances salen mas limpitos, mas prolijitos cuando uno no llega…”

“…una de las cosas que pasa en la montaña es que uno no puede sostener caretas durante mucho tiempo, se ve lo mas lindo y se ve lo mas  feo también; tuvimos las dos cosas en la expedición. Creo que lo mas lindo por sobre todo fue el grupo que se armó, que fueron un chico de Mendoza y uno de buenos aires, mas el fotógrafo, éramos 5 o 6 personas que la verdad se dio una combinación linda. Uno veía que cuando tenía un día flaco todo el grupo se las arreglaba para cambiarle el humor o cuando había algún problema…”

“…cuando volvíamos en el avión parecíamos estudiantes que íbamos a Bariloche y éramos todas personas de entre 35 y  45 años. Eso fue lo positivo de todo…”

La familia

“…no creo que lo disfruten –dice entre risas- nos podíamos comunicar. Supongo que a ellos les da miedo y a mi también cuando voy a lugares que no conozco, pero sé que algunas cosas están controladas y uno trata de echar calma.  No creo que disfruten de ese peligro, pero estoy seguro que disfrutan de verme a mi feliz, esa es la forma con que se pagan los malos tragos o las esperas…”

Luego la charla siguió en forma muy amena, contestando todas las preguntas que se le hacían sobre una hazaña que para nuestra Provincia es difícil de igualar y de la que seguramente todavía no se toma la verdadera dimensión.