Son muy jóvenes, están en la parte mas baja de la pirámide institucional, de la cadena de mandos o del “gallinero” si usted quiere. Estos hombres, a bordo de motocicletas recorren entre 120 y 150 kilómetros diarios en su jurisdicción, con calores extenuantes o con estos fríos que calan hasta los huesos; con sol, con viento, con lluvia, además, ¿sabe qué?: Hoy salvaron una vida.

Cesar Federico Nuñez y Diego José Duque son Agentes de la Policía de La Pampa, con uno y tres años de antigüedad respectivamente, pertenecen a la dotación de la Comisaría Segunda de nuestra ciudad, son motoristas. Ellos, en la mañana de hoy cuando estaban patrullando, recibieron un alerta del Comando Radioeléctrico porque en un domicilio de calle 46 bis del Barrio Indios Ranqueles, del interior de una de las viviendas se escuchaban gritos desesperados de niños.
Hasta allí fueron “Q.R.Q” según su código de urgencia máxima; en el lugar se encontraron con pequeños gritando que su mamá estaba muerta. Ingresaron y en el baño de la habitación, pendía del ventiluz una mujer, colgada por el cuello con una sábana y sus hijos llorando desconsolados a sus pies. La mujer ya tenía su rostro violáceo por la falta de ingreso de oxígeno a sus pulmones. Rápidamente pero con el cuidado de quien sabe lo que hace, uno sostuvo el cuerpo de la mujer mientras el otro se encargaba de desatarla para luego bajarla y acomodar su cuerpo para ejercer maniobras de despeje de sus vías respiratorias. Esto dio resultado y las convulsiones de la mujer sobrevinieron y con ello el aire que da vida le llegó.
Inmediatamente llamaron al Servicio de Emergencias Médicas que en cinco minutos estuvo en el lugar y se hizo cargo de la salud de la mujer, pero lo más importante estaba hecho. El accionar de estos dos Policías fue la diferencia para que la vida le ganara a la muerte.
Luego, uno de ellos acompañó a la mujer en la ambulancia, el restante se quedó en la casa para contener a los niños hasta tanto llegaran los que mandan, los que deciden.
Las causas de la determinación de la mujer, aunque sea importante conocerlas para ayudar a su grupo familiar, no son el objetivo de esta crónica, pero es de destacar que ya en el Hospital el esposo de la víctima, cuando tomó conocimiento por parte del personal médico de que los Policías le salvaron la vida a su esposa, se quebró en llanto y agradeció ese gesto de los uniformados.
Ellos, los que nunca hablan, minutos después volvieron a la calle, al patrullaje, a cubrir presencias policiales en su jurisdicción y en apoyo a otras Comisarías, ¿porque Usted sabe como es la cosa?, son pocos y, además –y esto también Usted lo sabe- por ser los que van al frente, siempre son los mas insultados, los que no sirven, los “milicos”. A ellos poco les importa – y si es así nunca lo manifestarán- seguramente vale mas que esos niños llorando puedan seguir teniendo con vida a su madre; no se para Usted, pero para quien escribe esto, basta y sobra.
Si fuera tan fácil, si fuera tan simple dirimir los problemas de nuestra sociedad formando un equipo que nos defienda, que nos proteja, y que le gane a todo lo malo que la misma sociedad engendra; no se Usted, pero a estos dos, yo los quiero en mis calles, entre mi gente…definitivamente, los quiero en mi equipo.