Categorías
Social

¿Delincuencia Juvenil? ¿Dónde?



En los últimos tiempos, muchas de las noticias policiales tienen o han tenido como protagonistas a menores de edad. Desde delitos simples o leves, pasando por daños importantes en la propiedad de vecinos e inclusive con delitos muy graves como son dos homicidios, fueron cometidos por menores de edad.

Nuestra ciudad, como muchas seguramente en la República Argentina, tiene este problema sin visos de solución, o al menos sin que alguien diga que está en camino de resolverse. En todo caso y recurriendo al chiste fácil, podríamos pensar que dicen que esta en “tratamiento”, es decir que se trata pero se miente.

En General Pico existen diversos organismos que actúan o interactúan con esta problemática de los menores que se encuentran sin contención y por lo tanto tienen actitudes que perjudican a la sociedad o el vivir tranquilos que tanto se pregona desde muchos lugares como slogan de tranquilidad, pueblerina si se quiere.

Tenemos Asesor de Menores, una Delegación Provincial en la temática, una Unidad Funcional en la órbita Policial, un Juzgado de Familia y el Menor e  instituciones para tratar la droga-dependencia, pero ninguna de estas previsiones estatales parece poder con la gran cantidad de delitos que cometen menores de edad.

En algunos casos es notorio el espiral ascendente en cuanto a la gravedad de las actitudes que se observan en chicos que no superan los 17 años, pero también ha comenzado a notarse que ya desde los 11, 12 años muchos chicos parecen ya no tener límites de ningún tipo.

Cuando uno indaga en estos organismos, se encuentra con que todos están poniendo su mayor esfuerzo, pero no alcanza. Una de las causales es que al preguntar uno también toma cuenta que estos esfuerzos no están coordinados  con el resto de los organismos y que finalmente todas estas organizaciones gubernamentales caen en un lugar común: la familia como primer responsable de muchas de estas actitudes reñidas con lo legal y las buenas costumbres en sus hijos. Primera pregunta: si se sabe esto, ¿se trabaja con las familias?.

Muchas de las explicaciones también tienen que ver con otro flagelo que ya no es “tan” de otras comunidades: la droga. Pero esto, si se sabe, nos lleva a otra pregunta: ¿Cómo se resuelve?, porque si uno diagnostica algo pero no intenta alguna cura, no pasa de ser una medición teórica del asunto, lo cual nos lleva a una tercera cuestión: Qué los que están en el tema sepan el origen de los comportamientos de los menores pero no puedan resolverlo, que sepan el ¿porqué?, al vecino píquense que es víctima de algunos delitos cometidos por menores: ¿lo conforma?.

Sabido es, al menos entre la gente que está en la temática, que los chicos comienzan juntándose en las esquinas, en lo oscuro, siguen por romper alguna lámpara en las calles, vidrios de escuelas, un tendal por alguna prenda de vestir, luego fuerzan algún auto para sacar un stereo,  un arrebato, mas tarde un transeúnte por sus zapatillas, para seguir por las viviendas deshabitadas primero y luego ya que importa si hay alguien adentro o no; finalmente se arman y ya conocemos de sobra lo que ha pasado.

Hoy por hoy, los menores delinquen a cara descubierta, porque saben –al igual que las víctimas- que en el peor de los casos estarán demorados un par de horas hasta tanto sus padres o tutores los retiren de la Cuarta, como es comúnmente nombrada la ahora Unidad Funcional de la Policía Provincial.

A este ritmo pareciera que la única solución sería bajar la edad de detención a la época en que nuestros niños debieran comenzar a escolarizarse, la pregunta es si realmente ¿Alguien cree que esta es una solución?. Si alguien objetivamente llegara a esa conclusión, debería pensar también que habría que invertir mas en lugares de internación que en casas de barrio o en escuelas, lo cual a primera vista no resulta lógico.

Además, cuando el ciudadano común piensa que en los últimos tiempos se suicidaron dos detenidos que también comenzaron de muy corta edad a delinquir, seguramente razonará que algo no se está haciendo bien, o, que lo que se hace no es suficiente.

Tampoco parece suficiente lo que se hace desde las organizaciones no gubernamentales o por fuera de lo institucional como son los consejos de seguridad y demás, que desde hace mas de 20 años se vienen reuniendo y reuniendo sin que algún cambio se vea realmente, a punto tal que se espera que esta especie de policía encubierta que esta organizándose desde el ámbito municipal ayude o morigere un poco esta modalidad marginal de menores que se observa en la ciudad, aunque sea informando a la Policía de acontecimientos ilegales, claro que muchos también avizoran que no será ésa la finalidad.

En cuanto a lo Policial, en una de las últimas visitas del Ministro de Gobierno se le dijo que estaba todo bien, pero no está todo bien, sino no habrían sacado a la calle a personal superior de esa fuerza: 20, 25 Policías por turno en toda la ciudad no alcanzan, por mas eficientes que sean, para brindar seguridad a una población de mas de 60.000 habitantes.

La autoridades, tanto judiciales como policiales han optado por no hablar del tema, primero porque legalmente al ser menores los comprendidos, nos les está permitido, pero también porque va de la mano del discurso del Procurador de Justicia y, de las “estadísticas”; en muchos casos por miedo a esas estadísticas, por temor a que el vecino descubra la ineficacia en el resultado frío de los números negativos de una gestión. Algún día entenderán que ocultando algunas cuestiones no solamente no se benefician, sino que tampoco ayudan a encontrar una solución a un problema mucho mas profundo que la lucha por ascensos o mantenerse en un puesto. Algún día entenderán que ocultando información no ayudan a encontrar una solución para toda la sociedad y en este caso específico, no ayudan a resolver los conflictos de  los menores que son el futuro de ésta sociedad.

Algunos realmente actúan como el avestruz que cuando se siente perseguido esconde la cabeza dejando al descubierto su cuerpo, y su cabeza, como todos sabemos, es la parte más pequeña de su cuerpo.

(la imagen es ilustrativa)