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Monumento al trabajo, ¿un símbolo de la realidad que representa?



De las siete esculturas de trabajadores, quedan cuatro y dos de ellas rotas, la del perro no tiene cabeza y de las que representaban a las herramientas de trabajo, ya no queda nada. Casi un símbolo de los trabajadores: muchos desaparecidos del mundo laboral, muchos mutilados en sus derechos, solo algunos en pie.

El monumento fue construido por las artistas plásticas piquenses Sandra Rubio, Mariela Maisterrena, Gabriela López, Flavia Ramis, Nahir Rebecchi, Bibiana Tittarelli y Yolanda Díaz. En sus orígenes representaba a siete trabajadores de diferentes edades y sexo, junto a un perro y varios instrumentos de labranza.

En la foto 1 se observa en su esplendor, en una actividad pública realizada hace unos siete años, por diferentes organizaciones sociales. En las siguientes fotos, el estado actual de abandono, tras vandalismos acumulados.

El monumento pareciera ser una imagen de lo que representa. Una gran parte de los trabajadores en nuestro país están mutilados en sus derechos, en negro, sin saber cuando quedarán “en la calle”, debiendo aceptar condiciones de explotación, sin cobertura social ni por accidentes de trabajo, sin aportes jubilatorios, sin vacaciones, sin pago de horas extras, sin salarios familiares… Otros, ni siquiera están en el mundo del trabajo, pasaron al de los desocupados, como los que desaparecieron en el monumento. Solo unos pocos están completos en sus derechos y su dignidad.

El deterioro se fue pergeñando de a poco, menos derechos laborales, más desocupación… hubo un repunte durante algunos años pero no alcanzó. Al monumento al trabajo, en General Pico, le pasó algo similar. El vandalismo no fue de un día para el otro, pero fue constante. Y hoy, pareciera ser un símbolo del trabajo en Argentina.