Los hechos que provocaron la muerte de Héctor Lukui, el destrozo de dos camionetas y un automóvil policial, la destrucción total de una moto de la policía y once perdigones en la pierna de una joven de 18 años, comenzaron alrededor de las 19 horas y finalizaron recién sobre la medianoche. Involucró a una treintena de vecinos y medio centenar de efectivos policiales.

El periodista realiquense José María González siguió de cerca lo ocurrido y recogió numerosos testimonios. De esa manera reconstruyó lo sucedido. “Según lo relatado por una de los testigos, Luiki se acercó a la vivienda donde vive la familia Ramírez- explicó González- Allí estaba Heredia. Aparentemente tenían viejas diferencias y Liuki estaba en estado de ebriedad y le habría recordado esos hechos. Parece que la discusión subió de tono y Heredia empezó a las trompadas, salieron corriendo y dos cuadras más allá, en la intersección de Boulevard Belgrano y Mitre, al ingreso de Barrio Norte. Allí, alguien le asestó la puñalada, y decimos alguien porque hay dos demorados. Hay acusaciones cruzadas, unos dicen que fue Cristian Heredia y otros, Javier Ramírez. Los dos tienen antecedentes policiales. Ramírez hace poco había salido del penal de Río Cuarto. La policía realiza entonces la detención de Heredia y custodia el lugar donde había sido herido con una cuchilla. Aparentemente, un policía pidió a uno de los hermanos de Ramírez que se alejara de allí, dicen que no lo hizo de la mejor manera y esto provocó la reacción de la familia. Siempre de acuerdo a los testigos, comenzaron las agresiones con piedras a los efectivos y hacia los móviles policiales y la respuesta de la policía con perdigones de goma. En una de las camionetas en que venía el comisario, impacta un pedazo de ladrillo en el parabrisas. Después, quedan unos pocos efectivos custodiando y se va el resto a la comisaría. Y este grupo de vecinos acompañado por otras personas más intentan entrar allí, agarran la puerta a patadas y los tres efectivos se encierran en el patio hasta que llegan los refuerzos.”
En la Comisaría la situación se agravó. “Primero estaban los amigos y familiares de Heredia tirando piedras a los móviles pero cuando repele la policía e impacta con perdigones en la pierna de una jovencita, viene la reacción del resto de los vecinos. Se trata de Romina Carripilón, sobrina de Ramírez. Estaba a dos cuadras del lugar cuando su madre la envía a buscar al hermano de 12 años. Según el testimonio de la chica, cuando encuentra al chico un policía tira al aire, entonces le dice que dejara de disparar que había niños. Fue entonces cuando el policía le apunta en la pierna y dispara uno o dos perdigones. La mujer lo increpa dispare y el policía vuelve a apuntarle y termina impactándole once perdigones. Se cae al suelo y, siempre según lo dicho por Carripilón, lanzan gases lacrimógenos y se desmaya.”
La confusa situación duró varias horas. “Fue bastante caótica y se logró controlar la cuestión, llegó aproximadamente medio centenar de efectivos de las localidades de la URII, la gente de Criminalística, el comisario Fabio Caimari; a la 1 de la madrugada arribó el fiscal Maximiliano Boga Doyhenard, se encontró la cuchilla a casi una cuadra del lugar donde había caído Liuki. –relató el periodista realiquense- Hasta ese momento, solo estaba demorado Heredia. Una de las testigos dice que el que había asestado las puñaladas era Javier Ramírez. Entonces el fiscal pide su demora y se lo llevan a la comisaría. Tanto Heredia, como Luiki y Ramírez cuentan con antecedentes policiales.”
José María González analiza que los hechos de violencia vienen en aumento y lo atribuye al consumo y venta de drogas. “La gente sabe y viene denunciando en las radios que se reúnen en el patio de la Posta Sanitaria a drogarse pero no los agarran. En Barrio Norte se están dando hechos de violencia preocupantes y la droga tiene mucho que ver con esto”, concluyó.
foto José María González