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Daño porque sí



El vandalismo en las calles de la ciudad tiene diversas imágenes: carteles doblados, canastos rotos, juegos de espacios públicos averiados, árboles nuevos quebrados, luminarias del Paseo de los Inmigrantes y de las calles cascoteadas hasta lograr romperlas… las mínimas normas de convivencia ciudadana no están a la orden del día. Daño porque sí, sin ningún beneficio propio. Daño contra todos.

Claro que hasta por internet se hacen famosos videos caseros donde jóvenes circulan por las calles rompiendo canastos de la basura o algún otro elemento compartido por la sociedad. ¿Cuán gracioso puede resultar? ¿Cuán pocas oportunidades de esparcimiento real se tiene que debe tener para que este tipo de videos sea un auge y emularlo sea una hazaña?

Pero en el caso de los carteles de señalización vertical, más allá de los actos de vandalismo, es imposible dejar de recordar cuando se colocaron, como una de las actividades para festejar el centenario de la ciudad.

Muchos tenían errores graves de ortografía al indicar los nombres y debieron ser cambiados. Pero además, concejales de la oposición denunciaron (y nunca se desmintió) que se fabricaron sin cumplir la ordenanza que los estipuló.

No se dieron las manos de pintura antióxido ni la terminación para evitar el ingreso de agua, ni el grosor de 2,2 mm (solo tienen 1,57 mm), ni la base de hormigón que se exigía. Muchos carteles ya debieron ser reemplazados, algunos por oxidación, otros por vandalismo, por falta de conciencia ciudadana.

Claro que la primera falta de conciencia ciudadana la tuvieron aquellos funcionarios públicos que en el año 2006 aprobaron la construcción de carteles muy por debajo de la calidad que se exigía por Ordenanza Municipal. Las consecuencias están a la vista.