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La escuela de Luján arriba a sus 50 años



Fue levantada ladrillo por ladrillo por el padre José Grigione y la gente del barrio. En sus comienzos iban los que habían quedado afuera del sistema educativo. Era la escuelita del padre José, en la que las maestras trabajaron durante años sin cobrar un peso. Fue creciendo, ampliándose. Hoy tiene más de 500 alumnos, más de 60 docentes, Nivel Inicial, Primario y Secundario y arriba orgullosa a su cincuentenario.

El martes 8 de mayo comenzarán los festejos con la celebración de la misa y un recorrido por la historia de la escuela a través de fotografías e imágenes. Continuarán el sábado a las 20 horas con el acto académico y luego la cena-baile para mil personas en el Club Ferro Carril Oeste. Aún quedan algunas tarjetas, a un valor de 60 pesos. “Para lograr ese precio hay un montón de gente trabajando para que todo el mundo esté presente”, afirmó Estela Bernal, vicedirectora de Nivel Inicial y Primaria.

Desde que se comenzó a convocar a ex alumnos y ex docentes, la romería de gente que pasó por la escuela fue ininterrumpida. “Hay una página de ex alumnos de Luján en facebock que tiene más de 600 amigos. La escuela tiene 1300 ex alumnos, pero las primeras camadas de egresados no manejan esa tecnología. En la página suben las fotos, anécdotas, recuerdos… cosas que mueven el corazón”, afirmó Bernal.

Parte del grupo de vecinos del barrio Este que inició la obra junto al padre José, estará presente en los festejos. Además, se sumarán a los festejos los padres Tomy, Yiyo, Pablo y otros salesianos que pasaron por la escuela. La presencia del padre Hugo aún no se confirmó ya que está atravesando problemas de salud.

Hace 52 años el padre José levantó la capilla junto a los vecinos del barrio. Dos años después, para hacer frente a la necesidad de escolarización de muchos chicos que quedaban fuera del sistema educativo, comienzó a construirse la escuela. Fueron los mismos vecinos y el cura quienes levantaron sus paredes. Y las primeras maestras no cobraron un centavo hasta que la escuela fue reconocida ministerialmente. Algunas estuvieron meses trabajando ad honorem, pero otras hasta diez años. La obra de Don Bosco en General Pico las necesitaba.

“Nosotros mantenemos el origen de la escuela, por eso si bien somos una escuela pública de gestión privada, la cuota es de solo 30 pesos mensuales y hay muchos chicos becados”,explicó la vicedirectora.

Prevenir, estar junto a los chicos, crear espacios para su desarrollo… el método preventivo de Don Bosco forjó la personalidad de muchísimos niños y jóvenes que pasaron por la escuela de Luján. En estos días se reunirán para recordar y agradecer.