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Las drogas legales



Por Centro NAIM
Hay muchas sustancias capaces de generar adicción, algunas de las cuales circulan libremente y cuyo consumo no es sancionado por las leyes ni la sociedad.

Son consumidas a diario por gran parte de la población y, por estar disponibles y ser aceptadas por la sociedad, son las que causan más enfermedades.  Las principales drogas legales son:

1. El Tabaco. En los cigarrillos, de venta libre en los comercios, se han identificado cerca de 4.000 componentes tóxicos, como la nicotina, alquitrán, irritantes, monóxido de carbono, entre otros. Generalmente es consumido en busca de relajación, y luego de un período de ser usado produce adicción, el fumador necesita consumirlo y dejar de hacerlo le resulta muy difícil.  Tiene importantes consecuencias físicas, entre otras:

Ø  Bronquitis crónica.

Ø  Cáncer de pulmón.

Ø  Arritmias.

Ø  Infartos.

Ø  Insomnio (dificultad para dormir).

Ø  Dolor de cabeza.

2.  Alcohol. La adicción al alcohol es difícil de admitir y tratar, puesto que las bebidas alcohólicas son consumidas por gran parte de las personas en su vida cotidiana.  Con alcohol se celebran las buenas noticias y con alcohol se “ahogan las penas” por las malas experiencias.  Es una sustancia que crea fuerte adicción y tiene grandes efectos fisiológicos:

  • Gastritis y faltas nutricionales (ya que las vitaminas no se absorben bien).
  • Cirrosis hepática.
  • Cardiopatías.
  • Disfunción eréctil.
  • Ausencia de menstruación.
  • Problemas en el desarrollo del feto (durante los embarazos).
  • Cansancio y agitación.
  • Insomnio (dificultad para dormir).

Además hay una gran relación entre los accidentes de tráfico y el consumo de alcohol, puesto que éste hace que el conductor disminuya los reflejos y demás procesos mentales.

3. Los Psicofármacos. Son recetados por los médicos para disminuir la ansiedad o ayudar a dormir.  Si bien las dosis pequeñas producen sensación de calma y relajación muscular, cantidades un poco mas grandes causan trastornos en la claridad mental, dificultades al hablar y pérdida de reflejos habituales, pudiendo incluso provocar estados de coma e incluso la muerte.  Actualmente son fáciles de conseguir, pese al aumento en las regulaciones legales para su prescripción y venta en farmacias, y gran parte de la población consulta al médico solicitando su receta por dificultades para dormir y por la elevada tensión de la vida cotidiana.