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La UNLPam presentó el cálculo de pasivo ambiental por el Atuel



El informe final del estudio para la cuantificación monetaria del daño ambiental causado a la provincia de La Pampa por la falta de un caudal fluviológico del río Atuel, tendría un costo muy alto para esta provincia. Se estima que la cifra definitiva de este trabajo (el cálculo económico del daño ambiental) de una hectárea de humedal rondaría los 14.000 dólares.


Una representación de los 35 profesionales que,  con la coordinación técnica del ingeniero Gaviño y la alterna del ingeniero Jorge Scaronne, desde la Universidad Nacional de La Pampa, llevaron adelante durante un año el cálculo de pasivo ambiental de la subcuenca del río Atuel y faja aluvial de los ríos Salado, Chadileuvú y Curacó, denominada “Valoración de los bienes y servicios ambientales”, presentaron “el informe final del estudio para la cuantificación monetaria del daño ambiental causado a la provincia de La Pampa por la falta de un caudal fluviológico del río Atuel”  en el plenario de las comisiones de ríos interprovinciales y ecología de esta Cámara de Diputados.

Después de la introducción del diputado Juan Pablo Morisoli, Guido Rovatti, de la consultora que trabajó con a UNLPam dijo que “el cálculo en cuestión se hizo a partir de un trabajo previo que contempló el caudal fluviológico y los datos elaborados contemplan los daños ambientales presentes y futuros, no así los pasados que quedará para una segunda instancia”.

Más adelante, durante su exposición, Scaronne aclaró que “la cuantificación del daño ambiental estamos en condiciones de hacerlo de ahora en adelante porque es harto difícil hacer una evaluación de lo pasado básicamente por dos motivos, por un lado las sucesivas crisis económicas que vivió nuestro país que afectaron, por ejemplo el emprendimiento bajo riego de 25 de Mayo como también a las plantaciones mendocinas; y por otro que recién desde la reforma constitucional del año 1994, nadie puede infringir un daño ecológico a otro”.

Scaronne reveló que mientras “las provincias arribeñas emprenden obras de gran infraestructura que les permita reafirmar supuestos derechos sobre los ríos, a las “abajeñas” no nos queda más que defender nuestros derechos con uñas y dientes”.  También afirmó que “el río antropizado (afectado por la mano del hombre) ha cambiado su régimen y nos entra agua a La Pampa en junio y julio, lo que es ilógico”.

“De todos modos –dijo el profesional- si se nos otorgara una cuota parte de 9 metros cúbicos por segundo –algo más de lo establecido en el acuerdo de mínima firmado por los gobernadores de La Pampa y Mendoza y la presidenta de la Nación años atrás-, sin necesidad de construir un embalse –que correspondería nos lo construyera Mendoza- estaríamos en condiciones de hacer un sembrado de 600 hectáreas de alfalfa, 2400 hectáreas de maíz y 1000 de ajo y cebolla; con lo que ya podríamos estar hablando de producción agrícola en la región”.

Fue Jorge Romo quien abordó el daño ambiental desde el punto de vista económico, partiendo de la base que “el impacto ambiental trasciende al ámbito geográfico de los éjidos a la vera del río, sino que afecta a toda la provincia de La Pampa”.

Explicó que el “daño económico se obtiene de una ecuación que relaciona la valuación económica total de la situación de los caudales fluvioecológicos (situación ideal) menos la situación inicial (que es la actual).  El resto obtenido en ese cálculo es lo que cuantifica el daño económico y su valoración es absolutamente clara”.

Y si bien, la cifra definitiva de este trabajo (el cálculo económico del daño ambiental) lo tiene únicamente el gobernador en un sobre lacrado, dejaron trascender que ese daño en una hectárea de humedal tiene un costo de catorce mil dólares.

Para Romo, “una vez que logremos que la situación se normalice, en 25 años el humedal podrá recuperarse”.