Se llevó a cabo hoy la segunda instancia del debate judicial contra José Luis Castillo, el oficial de policía del patrullero que atropelló la moto en la que circulaban los jóvenes Mauro Quispe y Maximiliano Viera, fallecidos a causa del accidente. Los tres peritos criminalísticos que declararon fueron coincidentes en resaltar la alta velocidad a la que circulaba el vehículo policial y el cruce inadecuado e impredecible por parte de la moto.
En primero lugar declaró Laura Alejandra Prieto, una testigo solicitada tanto por fiscalía como por la defensa. Es la mujer que llamó al Comando Radioeléctrico a cuyo servicio se dirigía el patrullero. Relató porqué convocó a la policía.
Luego declaró el médico forense Dr. Graciano Masó. Verbalizó los informes de autopsias que había realizado a los dos jóvenes fallecidos.
Luego los tres peritos de Criminalística Alejandro Morán, el ing. Antonio Piccirini y Daniela Fernández relataron pormenorizadamente las conclusiones a las que arribaron y las cuestiones técnicas en que se basaron.
Las dos causales que señalan como centrales en el accidente son, por un lado la velocidad que llevaba el patrullero, más de 100 km/h y por el otro el cruce inadecuado e impredecible por parte de la moto. Según la Ley Nacional de Tránsito, los vehículos deben cruzar una esquina a no más de 20 km/h y la moto lo hizo a 23 km/h. Pero además, por el cono de visión y el tipo de vehículo, el ciclomotor podría haber realizado alguna maniobra que hubiese permitido evitar el accidente. Sin embargo no se visualizaron huellas que infieran que hubiera existido. Cualquier factor que hubiese variado en estos dos sentidos, el desenlace hubiese sido otro.
Por otra parte, los tres peritos observaron el vacío legal que existe en cuanto a la señalización, sobre todo vertical, en un cruce peligros por tratarse de una intersección de una ruta y un acceso a la ciudad.
El próximo martes continuará el juicio oral y público, aunque se estima que no concluirá ese día.