En la mañana de hoy se realizó una reunión en el Salón de la Fraternidad en calle 4 entre 17 y 19 de nuestra ciudad, de lo que diera cuenta ya este portal, y en la oportunidad dialogamos con uno de los Ferroviarios detenidos en el año 1959 y con la hija de uno de ellos.

María de los Angeles Chajo, hija de uno de los 83 detenidos en el 59
“…Mi papá fue uno de los 83 detenidos, entonces yo me conecté con los Derechos Humanos en Santa Rosa, con el Señor Funes y después con el Señor Morette y decidimos hacer una reunión para informarles a todos los ferroviarios como estaba la situación de ellos y a su vez hicieron un testimonio para poder recabar información y llevar a los Tribunales. Me contacté con casi todos y vinieron todos acá…”
En relación a su padre, Maria de Los Angeles cuenta que “…Ellos iban a iniciar un paro por aumento de sueldo, ellos fueron al cuartel, pasaron la noche ahí y después se los llevaron a todos en camiones a Buenos Aires, ahí estuvieron en Campo de Mayo, en la Esma y en Pichincha y Garay que fue adonde llegaron. En campo de Mayo los juzgaron y los llevaron a todos a la Isla Martín García. Los juzgaron por desobediencia e insubordinación, supuestamente ellos tenían un abogado cada ujno que los defendía pero era del ejercito, asi que no tenían derecho a nada, directamente a ellos los condenaban, a unos les daban un mes a otros dos meses. Eso fue el 9 de diciembre que los juzgaron, desde ese día corría la fecha de sentencia. En Martín García les dieron trabajo y quedaron allí, pasaron las fiestas y hasta el regreso…”
“…En el caso de mi papa, mi mamá esta embrazada y no lo pudo ir a visitar nunca porque estaba para tener, ella le dieron la fecha en que iba a tener familia y mi padre comunicó que iba a ser padre por primera vez y le dijeron que podía venir a pico a conocer a la hija pero tenía que venir esposado y que tenía que dormir en el cuartel la noche que estuviera acá y después lo volvían a llevar. Mi mamá dijo que no, que él no era ningún criminal para venir a Pico así. Es decir que mi hermana nació el 22 de Febrero y él la conoció recién el 12 de marzo que fue el día en que llegó acá. Ese día es el que consta en el acta de nacimiento de mi hermana, porque mi mamá esperó que él llegara para que fuera quien fuera a anotarla…”
“…Estaba de Presidente Frondizi, pero las autoridades de acá nadie contó quienes eran. Los 83 que fueron detenidos no se juntaron nunca y tampoco era una cosa que se hablaba. Yo recuerdo de mi papá que el comenzaba a contarlo y se emocionaba y dejaba de contar porque eran cosa muy dolorosas para ellos. Tengo recuerdos por ejemplo de un día haber dicho en mi casa…”si porque cuando el abuelo estuvo preso y uno de mis ojos abrió los ojos así de grande y preguntó ¿Cómo que el abuelo estuvo preso?. Tu abuelo no hizo nada del otro mundo le contesté, solamente pedía lo que era de él y los llevaron presos…”
“…Los 83 detenidos cuando volvieron siguieron trabajando y les pagaron los tres meses que estuvieron presos y a muchos les dieron el retiro voluntario. El justo enfermó y falleció, en el 92, eran todos empleados del depósito…” finaliza contando una emocionada María de los Angeles Chajo mientras exhibe las cartas manuscritas de aquellas épocas.
El testimonio de Anibal Tellería uno de los 83 piquenses detenidos en el 59
El Señor Tellería con sus 92 años, recuerda claramente los sucesos de aquellos años y comienza contando que : “…Vino un aumento de sueldo y nos querían pagar en cuotas y nosotros hicimos una reunión, los compañeros para ver que íbamos a hacer y decidimos ese sábado hacer un paro. Yo había tomado el servicio a las 12:00 porque pertenecía a Vías y Obras, no a locomotoras, era el único que había, pero los muchacho que entraron a las dos de la tarde decidieron no tomar el servicio e ir al cuartel. Algunos salieron, yo fui a buscar la libreta a mi casa y me fui con un compañero que fue el que desertó, eras 84 y quedamos 83…”
“…Fuimos por propia voluntad al cuartel, pero una vez en el cuartel, el Teniente Coronel nos invitó a volver al trabajo al que quisiera y salió uno solo, Cardozo. Desde ese momento que dijimos que no, quedamos detenidos. Habíamos ido movilizados y nos juzgaron con la ley militar. Nada de lo que nos juzgaron, por motín, desobediencia, nada de eso pasó. El domingo fue la familia a vernos y ya estábamos detenidos y el Presidente de la Unión Ferroviaria que era Cayre dijo si “ustedes metieron la pata arréglense”, eso fue como nos defendió…”
“..Al otro día nos cargaron den dos camiones, uno de Fons y otro de Constantino y nos hicieron sentar en los camiones, yo llevaba una toalla nada mas para sentarme, salimos a las seis de la mañana de acá y llegamos al otro día a las cuatro de la mañana a Pichincha y Garay donde estaba el comando de movilización. Ahí nos tuvieron como dos horas y tapados con lonas de los camiones, no podíamos ni asomar la cabeza, el edificio estaba custodiado. Ahí no quisieron saber nada con nosotros y nos llevaron al batallón de agua en Campo de Mayo. Después nos trajeron a otro cuartel, nos sacaron documentos y lo que teníamos y al otro día no entregaron las cosas porque no querían saber nada. Nos cargaron en los camiones y nos llevaron a la puerta y nos sacaron de a pié custodiados por los soldados y nos llevaron a Puerta 4 que era un cuartel que estaba inactivo y ahí se formó donde nos condenaron. Estaban las tres fuerza, Marina Tierra y Aviación. Nos hicieron pasar de a uno y nos preguntaron, yo les dije que me había enterado por los diarios del paro…”
“…Yo digo ¿porque si todos cometimos el mismo error fuimos condenados diferentes?. A uno lo largaron y a otros un mes, a otros dos y tres como a mí. A Anibal Telechea que era el cabecilla le dieron cinco meses porque alguno de los compañeros posiblemente habrá dicho que el organizó…”
“…A medida que fuimos cumpliendo la condena nos liberaron. Estábamos en la Isla Martín García y nos atendieron muy bien, no hubo ningún problema. Venían como veinte que largaron a los tres meses, pero ese día no llegó el telegrama de libertad y no llegó, me había vestido y me dijeron que no porque no estaba el telegrama. Al otro día tomé el barco y me vine solo, mejor dicho con algunos chicos de esos que se enganchaban en el ejercito, las gaviotas que les decíamos…”
“…A mi me dieron la libertad el 6 de febrero del 59, pasé navidad, año nuevos y mi cumpleaños allá. Estaba casado y mi hija Stella tenía tres meses. Con los compañeros nunca nos justamos, solamente en el Concejo Deliberante cuando íbamos a empezar el juicio…”
Su esposa Elisa Lujan Stefanelli cuenta que cuando fue a visitarlo con la nena (Stella) que era chiquita le dieron una frazada para taparla y que al barco le entraba agua por todos lados.
Actualmente está Luís Tellería está en la lista de personas que esperan que los trámites oportunamente iniciado se aprueben, en tanto hace gala de la memoria de lo pasado hace más de cincuenta años.

