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Primero la yerba, ahora el azúcar y el aceite



Desde hace unos días no se consigue yerba mate, o solo algunas marcas y de a un paquete y a precios “de oro”. Ahora, las despensas hace días que no reciben azúcar ni aceite y algunos otros comestibles de venta no tan masiva. Las unidades que tienen las han remarcado, por que no saben a qué precio tendrán que reponerla. La inflación, mientras tanto, va creciendo por falta de información y las sensaciones del mercado. Y la imagen del gobierno nacional va decreciendo en forma inversamente proporcional.

Los pequeños despenseros, que viven al día, remarcan la mercadería que tienen y venden solo a clientes y a precios que asustan los productos que no se están entregando. Es lo que reconoció la mayoría de los propietarios de despensas consultados. “Hace rato que no entregan algunas marcas de mayonesa, cubitos de caldo saborizantes, y como eso mucho más. Ni hablar de la yerba y ahora el azúcar y el aceite. Lo que tengo lo vendo porque necesito que entre plata, pero lo tengo que remarcar, sino ¿cómo sé si voy a poder reponerlo?”, palabras más, palabras menos es lo testimoniado en varias despensas.

Uno de los problemas de una economía concentrada como la nuestra, con pocas empresas manejando el mercado (muchas veces propietarias de varias marcas que en apariencia “compiten” entre sí), es la posibilidad de golpes de mercado. Ante una falta de entendimiento con el gobierno o alguna otra circunstancia adversa a sus intereses, tienen la posibilidad de no entregar mercadería como forma de presionar. Sus ganancias acumuladas se lo permiten. Puede ser lo que pasó ante la resolución de la Secretaría de Comercio Interior que dirige Guillermo Moreno, que puso precio máximo a la producción de yerba mate. Si bien no se sabe a ciencia cierta qué es lo que está ocurriendo con los alimentos que hoy no se entregan a minoristas, bien puede ser una hipótesis certera. Esto, los argentinos, ya lo vivimos en otra época, y no tuvo buen final. Junto a otras causas, provocó que un gobierno constitucional debiera entregar el poder antes de cumplir el mandato.

Mientras los grandes presionan a través del mercado, los pequeños comerciantes “cortan clavos” y los consumidores ven flaquear sus bolsillos. ¿Hasta cuándo?