Es el escenario que los chicos del barrio Indios Ranqueles encuentran cuando quieren jugar en la plaza ubicada en calle 38 y 29. Las rosetas han inundado el parque y la mitad de los columpios está roto. La imagen es similar a otros parques de barrios periféricos, y contrasta con el muy buen estado en que se encuentran los espacios públicos céntricos y el parque Delfín Pérez.
En la mayoría de los barrios periféricos se reclaman más plazas y espacios públicos. Inclusive hay algún barrio, como el Carlos Berg que no tiene plaza alguna. Pero si además, el mantenimiento no es el correcto, los niños pocos lugares tienen para juntarse y jugar.
En cambio, hay plazas con un parquero nombrado específicamente para cuidarla, como la Plaza de los Periodistas, o los lugares más céntricos, como el Paseo de los Inmigrantes, la Plaza San Martín, el parque Adolfo Alsina que están cuidados siempre. Lo mismo ocurre con el Parque Delfín Pérez que rodea a la laguna La Arocena, que tiene cuidador constante y está en muy buen estado. El resultado: cada fin de semana pasan centenares de piquenses. (foto 4)
El estado del camino al parque Delfín Pérez que por cierto está cuidado y regado constantemente, contrasta con el estado de muchas calles de tierra de la ciudad, donde la motoniveladora casi ni se conoce.
El parque ubicado detrás de la escuela 241 es un rosetal y algunos juegos están rotos (fotos 1 y 2), pero hay otros como el ubicado en calle 113 y 6 en el que el yuyal es el protagonista (foto 3).