Era estudiante de la UTN, fue detenida en noviembre del ’75y luego en marzo del ’76. “Creo que es bueno que se exponga, pero también que se pidan disculpas porque con esas fotos nos marcaban”, afirmó. Un análisis semiótico de las imágenes devela el objetivo del fotógrafo.
“Miguel Serralta, si hubiese sido un ciudadano cualquiera de la ciudad y eventualmente hubiera ido a dejar testimonio fotográfico de la toma… pero no, porque él pertenecía a un medio cuyo fotógrafo nos sacaba fotos en forma indiscriminada, en cualquier lugar. –relató la ex detenida y torturada- Y nosotros le pedíamos que no lo hiciera, no porque estuviéramos haciendo nada malo, sino porque sabíamos que esas fotos acompañaban lo que decía Aragonés de nosotros, que éramos zurdos, trapos rojos o pertenecíamos a la Cuarta Internacional. Y decir eso en plena vigencia de la Triple A era destino de cárcel, que era lo que nos pasó a nosotros.”
Por ello, pidió que los herederos de Serralta pidan disculpas públicas porque “para que sirvan a la memoria colectiva tiene que saberse que ninguno de los que en esas fotos estábamos, se salvó de ir preso.”
Además, contó que en varias oportunidades solicitó las fotos de archivo del diario La Reforma para la investigación necesaria en pos del juicio de la Sub Zona 14 y le fueron negadas.
Hay fotos de valor incalculable, como aquella en que se ve a Carlos Aragonés con el interventor de la UTN y otros macabros personajes; o laque se observa a un periodista ubicado del lado de los efectivos del orden y con una expresión en su cara que permite deducir su postura ante los hechos