Denunció públicamente que recibe amenazas telefónicas anónimas y una campaña de desprestigio desde que fue despedido hace tres años como delegado interventor de la UATRE, el gremio que nuclea a los trabajadores rurales. Ocurrió tras una nota periodística sobre contaminación con glifosato y arsénico y varios cuestionamientos sobre el manejo interno de gremio. Dijo además, que se ha publicado el 30 % de “lo que es toda esta historia” pero prefirió guardar el resto por un tiempo como resguardo de su integridad. “Si a mí me pasa algo, ya saben dónde buscar”, afirmó.
Hace una semana fue tapa del diario nacional Página 12 con las denuncias sobre la delegación pampeana. “Cuando uno llega a un límite dice hasta acá llegué. Hacía 3 años que venía recibiendo amenazas y cosas raras y los muchachos de UATRE y Osprera de General Pico se pasan de vuelta y hablan de más y viene la gente de Página 12 y entonces surge la nota.”, afirmó.
Sin embargo, reconoció que nunca hizo la denuncia penal porque quería olvidar el tema y por la imposibilidad de descubrir de dónde venían las amenazas telefónicas.
Y agregó que nunca quiso “ser dirigente gremial, a mí me metió el secretariado nacional, y desde 2007 venía hablando para que pusieron a alguien en La Pampa que fuera verdadero trabajador rural y se hiciera cargo de esto. No hicieron nada y trajeron a una persona de Córdoba”. Isequilla era empleado de la obra social.
Para hacerlo, lo inscribieron como trabajador de La Plata Cereal, de la ciudad de Quequén. Y su mujer aparecía inscripta en El Bobadal, una ciudad de Santiago del Estero de 1300 habitantes, aunque sin empleador. Lo extraño: El Bodabal . Pero no figuraba ningún empleador, había 57.933 afiliados, aunque solo viven en esa localidad unos 1300 habitantes. Esa sucursal fue inaugurada en mayo de 2007 por Oscar Ceriotti y Carolina Llanos (oriunda de El Bodabal), ambos integrantes de la mesa nacional de conducción de la UATRE.
Cuando se le consultó a Isequilla cómo es que era delegado sin ser elegido por los trabajadores, explicó que el 95% de los dirigentes gremiales de cada delegación provincial es nombrado a dedo por el Secretariado General.
Así como Isequilla y su mujer figuraban como empleados rurales sin serlo, fueron cientos los que tienen la libreta de la ex RENATRE sin haber pisado un campo. Ese era el mecanismo para engrosar económicamente al gremio. El otro consistía en armar costosos cursos que no se brindaban y por el que se cobraba hasta 40 mil pesos.
Según la denuncia del diario Página 12, el titular de la UATRE, Momo Venegas y archienemigo del gobierno nacional, cobró más de un millón de pesos durante el año pasado como secretario general del gremio.
Además de los cuestionamientos que Isequilla había hecho al secretariado nacional sobre el manejo de la libreta de la ex RENATRE, envió unos 30 informes sobre los problemas de contaminación en los peones por glisofato o arsénico en el agua, de los cuales nunca obtuvo respuesta. Además, explicó el problema en una nota publicada en ese entonces en un semanario alvearense. Ese fue otro punto de conflicto que determinó su despido del gremio.
Isequilla habló de amenazas, presiones y una campaña de desprestigio. Pero además, se refirió a los mails que le enviaba Romina Sordo, ex esposa de un dirigente nacional, que apareció ahorcada. “Sabía muchas cosas y por eso era amenazada”, afirmó Isequilla.
Sobre su comentada “contención” presidencial, dijo que no conoce a la presidenta personalmente ni está con ninguna agrupación política. “Si el diario Página 12 está colgado con alguien, es su problema, no el mío”, se defendió.
Por último, afirmó que “cuando está en juego la integridad física, uno tiene miedo, pero ¿hasta cuándo vamos a estar con estas cositas?”