Alejandro Martínez tiene un puesto de diarios y revistas en calle 15 y 20. Hace más de 20 años que está en el rubro y puede testimoniar sobre los cambios culturales cuando de lectura se trata. Con la irrupción de los medios digitales, los diarios no se han dejado de vender, pero su evolución no acompañaron el aumento poblacional. En cambio, la irrupción de decenas de revistas nuevas permitió el crecimiento en las ventas.
«En general se vende más, pero algunas editoriales venden menos por la cantidad de ofertas. Antes tenías tres diarios de Buenos Aires, ahora hay 8. Antes, para la mujeres tenías la Para Ti, ahora hay 20 revistas distintas. De las ‘cholulas2’, tenías la Gente y Semanario, ahora además tenés Pronto, Caras, Paparazzi y otras más», relató Alejandro.
Respecto a los diarios de papel, la venta se mantuvo pero la ciudad creció poblacionalmente. En consecuencia, se lee menos. Los diarios La Nación y Página 12 son los bajaron precipitosamente en cantidad de lectores. El primero, quizás por el incómodo formato sábana y por la edad de los consumidores. El segundo, probablemente por el viraje ideológico que tuvo desde la época del menemismo a esta parte. Clarín bajó un poco en ventas, pero sigue en el ranking. Ninguno creció pero aparecieron nuevos títulos.
Respecto a los diarios provinciales, el periódico local «se vende sola, aunque sea para mirar los necrológicos o los números de la quiniela, pero el resto bajó en venta.
Algunos cambios en los consumos culturales llaman la atención. «Hay una importante clientela gay. Antes las llevaban solo los hombres, ahora se animan también las mujeres», relató Alejandro.
Y refutó que los chicos no lean. «Las revistas para chicos se venden en cantidad», aseveró.
En los últimos años, la diversificación de revistas, suplementos y diarios cambió las ventas. Antes, la mítica revista futbolera «El Gráfico» salía semanalmente. Tras la aparición del suplemento Olé de Clarín, debió adaptarse y cambiar el formato de sus notas, ahora atemporales. Además, sale solo una vez por mes.
La televisión y el cine también influyen. «Cuando salió la revista ‘Susana’ se vendía muchísimo. Luego quedó al nivel de las otras similares. Y cuando se estrenó la película ‘Patoruzú’ se volvió a vender las revistas de historieta. Lo mismo pasó con cada film de superhéroes que se estrenaba», comentó el diariero.
Hoy hay revistas de salud, cocina, cada deporte, poesía, literatura, manualidades, jardín, costura, decoración, política, actividad rural, computación y numerosas temáticas más. Además, las editoriales «engranchan» a los clientes con colecciones de libros y DVD.
La lectura en soporte de papel está lejos de morir, aunque algunos cambios se van produciendo al compás de la aparición de nuevas tecnologías y formatos.