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“La mediación penal, una llegada de la Justicia con una mirada más humana”

Así la definió la Dra. Lidia Pechín, quien junto a la Dra. María del Carmen García Fava viene bregando junto a otros funcionarios judiciales por la completa implementación de la mediación. Prácticamente la tienen casi todas las provincias argentinas, excepto La Pampa. Pero el nuevo Código Procesal Penal la permite. Es una forma amigable de resolver conflictos, donde no hay ganadores ni vencidos, sino acuerdo reparadores. No es una estrategia defensiva como una probation, sino una forma alternativa donde interviene un mediador o mediadora ajena a las partes.

“Hay mediaciones civiles, penales y comunitarias. –explicó Lidia Pechín, secretaria del  Juzgado Residual N° 5- unto con Santa Cruz y La Rioja somos las últimas provincias sin tener implementado el sistema de mediación como sistema para resolver conflictos. Buenos Aires y Chacos llevan más de 10 años de experiencia, sobre todo en mediación penal.”

Conceptualizó la mediación como “una forma de resolver problemas en que las personas tienen algún tipo de vínculo familiar, amical, vecinal, laboral o en accidentes de tránsito. En conflicto en que no haya violencia ni delitos muy graves y donde la víctima pueda sentirse reparada, peticionar una reparación al ofensor. La intervención del mediador en el proceso hace que las partes involucradas puedan hacer ese camino de conversación, de comunicación y llegar a un acuerdo que puede ser económico o no”.

Por autorización del Superior Tribunal de Justicia se vienen realizando algunas  mediaciones desde agosto, aunque hay experiencias aisladas previas. Los jueces Pablo Díaz Lacava y Luis Alberto Abraham y la fiscala Ana Laura Ruffini las vienen solicitando para determinados casos que estaban tramitando.

Pechín relató, por ejemplo, la mediación realizada recientemente entre dos empleados municipales de una localidad cercana que llegaba a situaciones insostenibles. A partir del diálogo, de la conversación empezaron a desandar el vínculo de conflicto y comenzaron una relación de respeto. U otro de dos familias enfrentadas en Rancul, con un rosario de causas penales cruzadas que terminaron relacionándose bien y proponiendo actividades para mejorar el barrio. El proceso duró un año.

A diferencia de un juicio penal, la mediación no se enfoca en una sentencia, de un castigo, sino busca la asunción de la conducta errada, la responsabilidad consecuente  y la reparación. “Es una dimensión humana y de comunicación”, agregó Pechín. Es un sistema que confirma el poder sanador de la palabra, pues más allá de la causa, se resuelve el conflicto entre las personas.