Por Franco Catalani
Fue una semana compleja, enredada, conflictiva. Las virtudes del debate oral son la inmediatez, la espontaneidad y la imprevisibilidad de los hechos que se desarrollan durante las audiencias. Y no es fácil dominar la turbulenta indignación que genera semejante impunidad, y semejante aparato de poder, que sigue funcionando, en buena parte, hoy en día.
La Jefatura de Policía de la Provincia de La Pampa ha informado al TOF que no tienen archivos anteriores al año 1982. El TOF, no hizo lugar a una nueva medida para preservar y examinar dichos archivos, se conformó con la respuesta de la policía.
El médico Aragón dijo que llegó a La Pampa en enero de 1979, un informe oficial de la Policía de la Provincia de La Pampa, dice que trabaja en ese organismo desde el año ‘81. El testigo (policía) Quinteros, dijo que lo vio algunas veces en Infantería entre marzo del ‘76 y mediados del ’78.
Algunas de las víctimas o sus familiares han cobrado una reparación económica por los días de detención ilegal, una suma cercana a los $ 400 por cada día.
Lo torturadores que están siendo juzgados cobraron una suma millonaria, pagada por el Gobierno de la Provincia de La Pampa, como indemnización por haber sido exonerados de la fuerza, en razón de haber cometido delitos de lesa humanidad. Locura?, no, realidad.
El Dr. Savioli, de 70 y pico años de edad, médico policial que fue señalado por varios testigos como uno de los facultativos que atendía a las víctimas para que no se murieran y se las pudiera seguir torturando, se excusó de declarar por su estado de salud.
Hilda Koffman de Gil, de 74 años de edad, residente en General Pico, concurrió al tribunal y prestó su testimonio sobre el secuestro, la desaparición forzada y las torturas que sufrió su marido, finalmente liberado. Sin prisa, sin pausa, amable, serena, íntegra y tierna, la Sra. de Gil y narró su largo padecimiento y el de su familia.
“… mi marido me dijo que en un momento, mientras lo torturaban, escuchó a alguien que gritó ‘basta, pará que se nos va!’”, aparentemente, era un médico.
“un día fue Videla a Pico, mi hija de 13 años se levantó, se vistió y antes que pudiera salir la detuve y le pregunté a dónde iba. Me dijo ‘voy a hablar con Videla y contarle que papá es un hombre bueno, que no hizo nada malo, él me va a creer y lo va a largar’”.
“…Una vez me llamó un abogado de pico, Savid García, nos llaman a mí, a mi hijo y a familiares del cholo (Covella) y de Acáttoli. Querían saber si teníamos un dinero porque entonces podían hacer un trámite en Bs. As. con militares amigos para liberarlos. Yo no tenía dinero y dije que lo iba a consultar con mi marido. Mi marido me dijo ‘yo no hice nada, mi libertad no la tengo que pagar’”.
La Sra. de Gil finalizó su testimonio: “quiero que se haga justicia”.
El juicio sigue adelante.
Por Franco CATALANI – [email protected]
Abogado querellante en el juicio por la SZ 14 por el Partido Comunista, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y la Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos.