La Justicia dejó libre a un hombre que violó bajo amenaza de arma a una mujer con la que había tenido una relación sentimental. ¿Qué pasó? La víctima se casó el pasado 28 de octubre con el agresor. La situación pone en evidencia que el estado no cumple con la Ley de Detección, Erradicación y Lucha contra la Violencia hacia la Mujer, que prevé contención psicológica, económica y refugios para las víctimas de violencia de género. Los jueces impusieron el seguimiento de la relación de la pareja y un tratamiento psicológico, pero no hay estructura judicial para cumplirlo.
El 14 de abril pasado la mujer denunció que su ex pareja pasó a buscarla para tratar de recomponer la relación. Pero en lugar de ello, la amenazó con un arma de fuego y la violó. Fue detenido y estuvo 8 meses bajo prisión. Tomó el caso la fiscala Ivana Hernández, pero antes de llegar a juicio oral, el abogado defensor del victimario presentó un “avenimiento”. Fue rechazado por los jueces de Audiencia Alfredo Alonso, Florentino Rubio y Federico Pellegrino.
El abogado interpuso un recurso de impugnación y el caso recayó en el Tribunal de Impugnación Penal. Entre tanto, la mujer y el hombre recompusieron la relación y se casaron. En 28 de octubre pasado. Esto incidió en el TIP que, en un fallo dividido, ordenó a los jueces de Audiencia a liberar al hombre y obligar al seguimiento de la relación de la pareja y un tratamiento psicológico. Sin embargo, desde la misma Justicia, funcionarios reconocen que no hay estructura para cumplir las medidas impuestas, que no se ha creado la Oficina de Atención a la Víctima, que no hay suficientes asistentes sociales para controlar la relación de la pareja ni psicólogos en organismos estatales para atenderlos. El único servicio de violencia de familia que existe en la ciudad se halla en la Delegación del Ministerio de Desarrollo Social, sita en calle 14 y 103 y está colapsado. Lo mismo ocurre en el Servicio de Salud Mental del hospital local: la demanda supera ampliamente las posibilidades de los profesionales que trabajan allí.
Por tres años, el hombre deberá mantener una relación no violenta con su pareja, de lo contrario volverá a la cárcel. ¿Quién controlará? ¿Quién ayudará psicológicamente a que la mujer recupere su autoestima, su dignidad, y el hombre logre una relación sana, que no derive en sometimiento? La violencia de género tiene su ciclo de luna de miel y violencia, del cual es muy difícil salir sin ayuda externa. La ley la prevé, pero el estado no tiene la estructura necesario para cumplirla.