En la Asamblea Extraordinaria realizada el viernes pasado, FESITRA, el gremio de los trabajadores telefónicos, expulsó a siete de sus afiliados “por los desmanes". Estos se habían opuesto a la decisión de vender las propiedades del gremio para salir de la situación financiera difícil que vive la organización sindical.

“Los trabajadores evaluaron una serie de actitudes y desmanes que se produjeron a raíz de otra asamblea que se hizo en febrero, donde los trabajadores decidían como administrar y qué hacer con sus cosas, como llevar adelante los tiempos de crisis que vive nuestra organización gremial. –explicó Montes de Oca, secretario general del gremio- A partir de una toma de decisiones sucedieron cosas que realmente nos avergüenza a los trabajadores telefónicos, ya que recibimos un ataque sistemático por parte de un grupo minúsculo de 5 ó 6 trabajadores, que siendo miembros de comisión directiva de otra organización gremial, incumplieron las obligaciones impuestas por nuestros estatutos, desoyendo las resoluciones de las asambleas que daban mandato sobre qué hacer con nuestro patrimonio sindical, injuriaron y agredieron a los representantes de la organización, faltaron a la verdad porque acusaron a la comisión directiva de haber vendido patrimonio del gremio violando todos los estatutos.”
Cuando se le solicitó aclaración sobre lo dicho, dijo que los trabajadores “agraviaron a toda la comisión directiva acusándola de estafa, administración infiel, vaciamiento del gremio, ratificaron esta acusación a la Justicia y a los medios de comunicación, tomaron una actitud similar en el trabajo perjudicando el concepto del gremio, nos causaron un perjuicio económico muy importante por costos legales y esto parte de quienes son dirigentes del gremio de los supervisores que se inmiscuyeron en el gremio de base, que es el nuestro, defendiendo intereses totalmente distintos a los nuestros”.
Montes de Oca indicó que en asamblea realizada en el año 2003 ya se había dado mandato para cobrar doble cuota sindical y vender todos los bienes muebles e inmuebles para adaptarse a la situación económica del gremio. “Buscamos revertir durante todos estos años hasta que llegamos al año 2010 cuando esto se agudiza. Nos reunimos con los trabajadores y ellos nos orientamos qué tipo de administración quieren y de dónde sacar los recursos”, indicó el gremialista.
En el medio hubo un juicio que se tramitó en el Juzgado Civil N° 2 de nuestra ciudad, de la comisión directiva contra los siete afiliados, que terminó con un acuerdo de partes.
Sin embargo, en asamblea y por unanimidad, los expulsaron, en una actitud inédita en el sector gremial. Los afiliados que ya no pertenecen más al gremio son Pablo Ariagno, Miguel Bonín, Pascual Lanestosa, Rolando Peresó, Luis López, Ricardo Vigovich y Oscar Pascual, aunque aún tienen la instancia de apelación de la decisión asamblearia.
La situación económica es complicada ya que son muy pocos los afiliados, unos 140 en toda la provincia, y el patrimonio a sostener excesivo. “Eramos 800 o 900 afiliados, hoy no llegamos a 140, además tenemos una pirámide poblacional invertida, muchos jubilados y pocos activos”, explicó.