Los amenazantes nubarrones y el frío que empezaba a ganar los espacios al aire libre pasaron desapercibidos ante la magia de un grupo de jóvenes que dieron lo mejor de sí en el espectáculo, hasta que las gruesas gotas de lluvia pusieron fin a “Camino a Santa Risa”, la varietté que se llevó a cabo esta tarde en la Plaza San Martín.
Hubo mucho payaso, clown, malabarismo, magia, acrobacia en tela y en el piso… sobre todo hubo mucha risa. Y también mucho público. No solo del más pequeño sino también de jóvenes y adultos que se permitieron volver a ese lugar de la niñez en que todo asombra y la sonrisa brota de manera fácil y natural.
Las tardes de domingo en la Plaza San Martín tienen ese gusto del encuentro entre jóvenes, familias y no tan jóvenes. Tiene ese sentido del espacio público donde se rompe las individualidades para compartirlas y sentir en conjunto. Tiene ese sentido que se había perdido en la Dictadura y la década neoliberal y que se va recuperando año tras año, con las nuevas generaciones.
Los jóvenes que practican destrezas físicas alternativas o los jóvenes que hacen arte callejero, como los de La Ruka, Trapem y La Candona que este domingo organizaron la varietté, les ponen a esas tardes domingueras, no solo el sentido del encuentro, del momento relajado y divertido, sino también el de una gran creatividad puesta al servicio del otro.