El servicio educativo en el nivel medio se puede garantizar porque hay decenas de abogados, arquitectos, ingenieros, contadores o maestras que cubren las horas cátedras, ya que no hay suficiente cantidad de profesores específicos. Y no hay matrícula importante en las carreras de profesorados. El gobierno provincial es consciente de ello pero no lo considera una problemática porque “las horas se cubren igual”.
“La educación está venida a menos, estos dos últimos gobiernos han hecho mucho por la educación, es más hay una ley nueva de educación donde aparece la inclusión para todos, donde hay que modificar un montón de cosas para que esa educación sea realmente para todos. –analizó el tema el subsecretario de Educación de La Pampa, Leopoldo Aboy- Los cambios no son a corto plazo sin a largo plazo. Hoy por hoy, estamos padeciendo lo que viene de antes en educación por eso no se quiere estudiar las carreras docentes. Por otro lado, hay que hacer un replanteo sobre las carreras docentes porque se tiene que ser docente para la inclusión también y son charlas que se están dando a nivel nacional. Antes la educación terciaria era técnica y ahora tiene que ser social, son cambios que tienen que ir dándose de a poquito. No menos de 20 años nos va a llevar cambiar la educación.”
No obstante ello, el funcionario indicó que el tema no resulta una preocupación del ministerio porque “las horas cátedras igual se cubren”.
El diagnóstico indica que hace unas decenas de años, continuar la carrera docente era prestigioso. Hoy, algunos profesorados tienen escasa matrícula inicial y mucha menor cantidad de egresados. Desde el gobierno nacional se ofrecen becas interesantísimas para quienes sientan la vocación docente, pero no alcanza para seducir a quienes continúan estudios universitarios.
Hay escuelas secundarias en que el 80% o 90 % de los docentes de algunas materias como Lengua, Matemática, Formación para la Ciudadanía u otras, está cubierto por maestras de nivel primario, ingenieros, abogados u otros profesionales. De no contarse con ellos, sería imposible garantizar la educación pública para todos.
No son docentes específicos de las materias que están dando, y no tienen, en general, capacitaciones pertinentes y obligatorias para el lugar que ocupan. Claro que en muchos casos, la inquietud personal por aprender y cumplir su función en forma óptima cubre las falencias de base.
En el nivel primario de educación, las suplencias se están cubriendo con estudiantes porque no hay maestros.