Sólo el nivel inicial cubre los cargos docentes con maestras jardineras. El nivel primario tiene en estos últimos meses del año estudiantes haciendo las suplencias porque no hay maestras y maestros para cubrirlas. Y en la educación secundaria la situación es más complicada. En muchas escuelas, la mayoría de las horas cátedras está cubierta por profesionales o maestras y no por profesores específicos.

Hace unas decenas de años, continuar la carrera docente era prestigioso. Hoy, algunos profesorados tienen escasa matrícula inicial y mucha menor cantidad de egresados. Desde el gobierno nacional se ofrecen becas interesantísimas para quienes sientan la vocación docente, pero no alcanza para seducir a quienes continúan estudios universitarios.
Hay escuelas secundarias en que el 80% o 90 % de los docentes de algunas materias como Lengua, Matemática, Formación para la Ciudadanía u otras, está cubierto por maestras de nivel primario, ingenieros, abogados u otros profesionales. De no contarse con ellos, sería imposible garantizar la educación pública para todos.
No son docentes específicos de las materias que están dando, y no tienen, en general, capacitaciones pertinentes y obligatorias para el lugar que ocupan. Claro que en muchos casos, la inquietud personal por aprender y cumplir su función en forma óptima cubre las falencias de base. Sin embargo, el tema no puede dejar de estar en la agenda del Ministerio de Educación.