Categorías
Social

Vándalos en el JIN de la escuela 259

Los edificios de la escuela primaria y el jardín de infantes están enrejados excepto en un tragaluz no muy visible desde afuera. En el transcurso del fin de semana, vándalos rompieron un vidrio en ese lugar, y cuando la cronista llegó a sacar una foto había chicos en el techo que escaparon ante la presencia de un adulto gritando improperios. La escuela, ubicada en calles 42 y 33, sufre de algunos chicos del barrio, actos de vandalismo y violencia en lugar de respeto a cariño. ¿Qué nos pasa como sociedad para que esto ocurra?

Son chicos del barrio, tienen la oportunidad de contar con una escuela cerca, con comodidades, con docentes que se prepararon para enseñarles, con libros, computadoras, video, juegos, con material didáctico a su disposición. Sin embargo, cuando los mayores no están, arremeten contra el edificio que los alberga de lunes a viernes.

El alambrado perimetral está roto en varios lugares, las puertas y ventanas fuertemente enrejadas. Y además, como todas las escuelas, cuenta con alarma monitoreada. Solo el tragaluz que permite iluminar naturalmente el patio interior, y que está a una altura considerable, no cuenta con rejas. Hasta allí subieron y rompieron uno de los vidrios.

Cuando la cronista llegó hasta el lugar alrededor de las 19 horas, halló varios chicos de entre 10 y 11 años en el techo, y otros más pequeños esperando abajo. Al ver que se acercaba un adulto, empezaron a gritar “bajemos, bajemos”, lo que hicieron raudamente, al igual que escapar del lugar, no sin antes gritar “milica”, “ortiva” y otros epítetos más.

¿En qué sociedad viven estos chicos que no pueden valorar lo que la escuela, prácticamente única institución que se ocupa de ellos, les da? ¿Qué padres y madres han dejado “huérfanos” de contención, valores y límites a estos chicos? ¿Bajo la referencia de qué adultos están criándose? ¿Qué puede hacer la escuela en sus escasas horas con los chicos cuando las circunstancias son tan adversas?