Según datos de Salud Pública, el 22 % de los niños de esa edad que quedaron registrado en hospitales y centros de salud tienen sobrepeso. Además, el 12 % padece de obesidad. La cuestión es muy grave ya que si no se revierte en los primeros años de vida, difícilmente pueda hacerse después. La mala alimentación y el sedentarismo son las principales causas. El problema se viene percibiendo en nuestro país desde hace unos diez años y sigue aumentando.

“Esencialmente se debe a la comida basada en la comida chatarra, a base de gaseosas, el no consumo de lácteos, en general en malos hábitos. –explicó la Lic. en nutrición Gabriela Arreguy, del hospital Gobernador Centeno- Además, están mucho tiempo sentados frente a las play, las computadoras o el televisor y no hacen la actividad física necesaria. Aparte las madres y padres trabajan y hacen comidas rápidas y eso condiciones el mal hábito que tienen los niños. Además, hay muchas mujeres que no saben cocinar, que no vieron a sus madres cocinar. Y hay otra cosa muy importante: los chicos duermen hasta tarde y no desayunan, directamente almuerzan si van a la escuela a la tarde, o no desayunan y van directamente a la escuela. Eso también incide.”
Para mitigar el problema en los Centros de Salud se están realizando talleres entre los niños, que son quienes pueden movilizar a las madres. El equipo de trabajo está conformado por médicos, asistentes sociales, psicopedagogas y otros profesionales.
Según indicó la licenciada Arreguy, una obesidad instalada pasada ya la adolescencia, es que “las células adiposas ya se han reproducido y es más difícil manejarla”. Pero, quizás la consecuencia más dura es la discriminación de la que son objetos los niños con sobrepeso u obesidad. Además, si la obesidad es mórbida o de grado 3 hay deformación de huesos, de caderas, de rodillas, entre otros.