Es la estrategia que encontraron las autoridades con 10 de los 23 alumnos que empezaron a asistir en agosto al edificio del Instituto Lubetkin en horario de mañana. Es que no se logró contener a los adolescentes en módulos de 40 minutos durante la jornada matutina. Los alumnos van solo 3 veces por semana y una hora y treinta minutos por día, en grupos de a 3 y con una maestra de grado. Hasta el momento, es la respuesta que se halló ante la obligatoriedad de la educación secundaria en alumnos en situación de vulnerabilidad. Lejos de lo exigido al resto del alumnado y escuelas.
A menos de un mes de implementada la Propuesta de Formación Integral las autoridades debieron corregir el rumbo e implementar para esos 10 alumnos un sistema de escolarización muy “sui generi”. El profesor Alberto Delú, responsable de la propuesta explicó que “no es un programa porque ya estaría sentado y esto son propuestas que vamos corrigiendo en el día a día”. Y aclaró que estuvo convocado para implementar la propuesta el 17 de junio y se comenzó a principios de agosto.
“Empezamos con 23 alumnos y desde ese entonces estamos funcionando: un grupo con los espacios curriculares tal cual están en la currícula del Nuevo Secundario, y otro grupo por áreas de acuerdo a los criterios que estableció el equipo que está trabajando. Hay un grupo de 13 chicos que están juntos, y los restantes están divididos a su vez en grupos de a 3 que tienen clase con una maestra de grado, tres veces por semana, una hora y media. Tenemos un grupo etáreo muy heterogéneo donde hay que observar uno por uno como ir implementando la propuesta. –dijo- Si a mí una criatura de 15 o 15 años no sabe aún las cuatro operaciones matemáticas fundamentales (suma, resta, división y multiplicación), debo esmerarme con el equipo para que a fin de año las maneje. Se trabaja sobre cosas fundamentales. Entonces debo relegar otras cosas que como docente quisiera enseñar.”
Cuando se le observó que por el nivel educativo que tienen estos alumnos, parecería una contradicción que tengan menos escolaridad, Delú respondió que “hay que tener en cuenta que nosotros vamos corrigiendo permanentemente, es muy probable que se llegue a dar clases todos los días incorporando alguna otra propuesta docente, aunque hay que tener en cuenta que a la fecha que estamos es difícil conseguir docentes con el perfil que se necesita. E insistiendo en el tema de la carga horaria, esos tres chicos avanzan más en una hora y media de clase que cuando están todo el día con más horas por una cuestión de disciplina, etc , etc. Se avanza muchísimo más en la enseñanza personalizada. Esto no es una cosa sencilla y tampoco tenemos la fórmula a aplicar.”
Por último, sostuvo que un gran avance fue la comunicación fluida que se logró con los tutores de los chicos. “ES muy importante lo que se logró, y es muy importante que el chico sabe que el papá, la mamá o el tutor está constantemente en comunicación con la escuela”, afirmó.
La carga horaria de estos chicos, de 9 horas de clase semanal difiere con las 30 ó más horas semanales del resto del alumnado. Hasta el momento, es la modificación que se ha realizado para atender a la diversidad de esos chicos. La contradicción se desprende de los mismos documentos que el Ministerio de Educación envía a las instituciones educativas, donde el hincapié se hace sobre la retención de los alumnos por sobre todas las cosas, sean gravísimos problemas de disciplina, numerosísimas faltas, ingresos tardes, faltas de respeto a profesores y alumnos, falta de trabajo en clase o la causa que fuere.