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Para “Tito” Reinoso el municipio desde hace tiempo, “deja hacer”

El candidato a intendente del FREPAM, Tito Reinoso, que días atrás brindara una conferencia de prensa para expresar la profunda preocupación que producía la problemática del tránsito a toda la ciudadanía, y ofrecer al mismo tiempo, a través de los concejales de su fuerza política, una herramienta importante para atacar el tema, abordó nuevamente la cuestión tránsito con aspectos de su propuesta de gobierno, en otro intento de hacer una porte positivo. Estas declaraciones fueron hechas, al momento de presentar la propuesta de jerarquización del área de tránsito municipal, que le otorga el lugar de una verdadera política de Estado.

Al respecto indicó que “la grave crisis que padece la ciudad en materia de seguridad vial impone la necesidad de formular un programa integral de tránsito y seguridad vial. Lo primero que hay que hacer es reconocer el problema y desnaturalizarlo, ya que el tránsito es una construcción social y no un fenómeno de la naturaleza.”

“La Administración municipal tiene una responsabilidad indelegable en la cuestión –prosiguió-. En General Pico el problema ha venido evolucionando dramáticamente y, en contra partida, las políticas públicas vienen a la zaga. Creemos que la cosa pasa por la voluntad política del gobierno, sin especular en cuanto rédito ganamos o perdemos si tomamos firmes determinaciones.”

“El caos de tránsito pone en jaque derechos humanos elementales. Hacen falta acciones que empiecen a modificar el comportamiento de los actuales y de los futuros conductores, a través de la educación y la capacitación permanente para producir cambios culturales significativos” aseveró el candidato.

Si bien en los últimos días, luego del tratamiento de la ordenanza presentada por el FREPAM en el Concejo Deliberante, el Ejecutivo se ha sacudido un poco produciendo algunos hechos concretos, como el incremento de los controles viales, los mismos aún resultan insuficientes. Reinoso explica que “el Estado municipal no debe renunciar a su rol de garante del cumplimiento de las normas de tránsito y único responsable de sancionar a los infractores. En General Pico el control permanente, como medida preventiva y coactiva, es una ficción. Estudios especializados estiman que debe haber un agente de tránsito por cada mil habitantes (en base a ese cálculo en General Pico serían alrededor de 60 personas). En nuestra ciudad, hasta hace unos días había 8, en las últimas horas se incorporaron dos más. Los diez actuales, por más esfuerzo que realicen, no cubren el territorio urbano y todas las zonas de conflicto.”

Finalmente, explicitó algunas de las acciones concretas que considera cruciales a la hora de formular un programa integral de tránsito y seguridad, al respecto explicó que “a la tarea de educar y capacitar de modo permanente, a la presencia de control, debe sumarse la reorganización de la infraestructura vial, la correcta señalización vertical y horizontal y un sistema de semáforos eficientes que permitan pacificar el tránsito y darle la fluidez necesaria.

Un hecho particular tiene que ver con el sistema vial identificado como circunvalación. General Pico, en vez de tener una serie de accesos a la ciudad perfectamente identificados y fáciles de controlar, tiene decenas de ellos, la ciudad parece un colador, esto dificulta de sobremanera el control no solo del tránsito sino también del ingreso y egreso de mercaderías y personas.”

A modo de conclusión respecto a la cotidianeidad vial de General Pico indicó que “la teoría del “dejar hacer” que se ha venido aplicado, produce un estado de anomia, una sociedad sin normas es una sociedad en problemas. Buscar soluciones a la problemática implica una muy fuerte y permanente decisión política. Nosotros estamos preparados para hacernos cargo de la situación”. (Prensa Frepam)